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PORQUE EN MÉXICO TODO ES POSIBLE
Por Adriana Holohlavsky
En tiempos en que México está ávido de buenas noticias e historias
inspiradoras, conocer y compartir el exitosísimo caso Bombardier es más que
pertinente. Más allá de haber sido distinguidos por su elección, la llegada
de esta empresa a nuestro país ha significado la oportunidad de constatar
que en México todo es posible, habiendo voluntad, empeño y trabajo en
equipo. Pero, ¿qué hay detrás de esta historia? ¿Qué circunstancias tuvieron
que converger para detonar el éxito? ¿Cuáles fueron las variables de esta
ecuación y en qué se ha traducido el resultado? Para conocer las respuestas,
Inbound Logistics México entrevistó a Réal Gervais, Vicepresidente del Centro
Manufacturero de Bombardier Aerospace México, y a Francisco Estrada,
Director Regional del Grupo Vesta, desarrollador del Parque Aeroespacial
Querétaro.
Ciertamente la oportunidad es el origen de toda posibilidad, el detonador de un
sueño y el principio de toda historia exitosa. Sin embargo, es el trabajo diligente
el elemento que concretiza dicha posibilidad en realidad, y la visión el elemento
que da cohesión y dirección a las ideas y los esfuerzos.
“Todo empezó hace algunos años, a principios del siglo, cuando Bombardier
buscaba reestructurar sus estrategias de manufactura, dado el éxito que el
negocio estaba teniendo. Sabíamos que tendríamos que ampliar nuestros
programas de producción, por lo que decidimos considerar otras posibilidades
para el crecimiento futuro de la empresa. Pensamos entonces en Europa del
Este (Rumania, República Checa…), México y otros países de Latinoamérica y
Filipinas, entre otros lugares”, señala Réal Gervais. “Para 2004 que tomamos
la decisión de reestructurar la estrategia de manufactura, tuvimos conocimiento
de que México también estaba interesado en desarrollar un nuevo sector
industrial tan bien como lo había venido haciendo en el sector automotriz,
así que mandamos en avanzada a una persona, quien estuvo casi un año
visitando los diferentes estados y conociendo las facilidades disponibles en
ellos para establecer la industria aeroespacial, así como sus programas para
la atracción de inversión. Vimos que México era una excelente oportunidad
para abrirnos la puerta a Sudamérica, donde no teníamos mayor presencia y
que su gobierno estaba dispuesto a jugársela con nosotros en esta aventura.
Este compromiso observado en el gobierno mexicano fue el aspecto decisivo
para seleccionar a México como nuestro destino, así que el 26 de octubre de
2005 firmamos el convenio con el gobierno, ante la presencia del entonces
presidente Vicente Fox Quezada.”
Querétaro, el elegido
¿Por qué Querétaro? A decir del vicepresidente de Bombardier, el sistema
educativo del estado y su experiencia en la industria automotriz llamó
fuertemente la atención de sus directivos, ante la posibilidad que ello brindaba
a la empresa para captar el capital humano requerido, independientemente
de la disposición que se observaba en el gobierno estatal para extender todas
las facilidades necesarias, así como la capacidad de desarrollo inmobiliario
industrial de calidad que se observaba en la región, y definitivamente la
cercanía de la ciudad con el Distrito Federal. De tal manera que la estructura
que la empresa conformó para trasladar sus operaciones de manufactura a
este importante estado del Bajío, contemplaba tres aristas importantes: la parte
educativa, que hoy se traduce en la UNAQ, Universidad Nacional Aeronáutica
de Querétaro; la parte de incentivos negociados entre Bombardier, el gobierno
federal y el estatal; y la infraestructura inmobiliaria para aterrizar un proyecto de
esta envergadura.
“Lo primero que hicimos fue empezar a capacitar a la primera generación de
técnicos e ingenieros que habría de conformar el primer equipo Bombardier
en México. Recibimos entonces un apoyo importante de la UTEQ, Universidad
Tecnológica del Estado de Querétaro, independientemente de comenzar
las funciones de la UNAQ. Yo llegué aquí en abril de 2006 con unas 12
personas, para dar inicio a las operaciones oficialmente”, apunta Gervais.
Vesta, elemento fundamental en la fórmula de éxito
Sin duda, uno de los ingredientes indispensables de esta fórmula de éxito fue
la visión que tanto Bombardier como el gobierno estatal tuvieron al no pensar
únicamente en ellos, sino en un beneficio conjunto donde la oportunidad se
extendiera también para la proveeduría del sector aeroespacial, por lo que
se hacía necesario construir un parque industrial que pudiese acoger no sólo
los edificios de Bombardier, sino también los de proveedores futuros, de tal
suerte que en el 2007 se llevó a cabo un concurso entre 22 desarrolladores
con experiencia en el ramo industrial, para ver quién ofrecía las mejores
condiciones de financiamiento y una experiencia probada para poder
desarrollar el parque aeroespacial. Este se dividiría en dos secciones, una
destinada exclusivamente a Bombardier y sus proveedores seleccionados, y
otra para recibir cualquier otra empresa del sector aeroespacial, aunque no
tuviera relación directa con Bombardier.
“En Vesta nos entusiasmamos muchísimo con la idea de ser los
desarrolladores de este parque, por lo que nos dimos a la tarea de analizar
qué teníamos que hacer para ser seleccionados como el desarrollador de
este proyecto. Una parte era la cuestión económica y otra era cómo garantizar
que podríamos cumplir con las expectativas de un sector sobre el cual no
había gran experiencia en México”, señala Francisco Estrada. “Lo primero
que hicimos fue hacer una alianza con GE (General Electric), a través de sus
divisiones GE Real Estate y GECAS, Commercial Aviation Services. Con esto
poníamos en conjunto nuestra experiencia local con las buenas prácticas
globales de GE y la asesoría de GECAS, lo cual ningún otro jugador tenía. El
haber presentado una propuesta económica atractiva más el respaldo de dos
empresas serias hicieron la combinación adecuada para ser seleccionados los
desarrolladores del parque aeroespacial”.
“No sólo necesitábamos alguien que construyera nuestros edificios, sino que
se comprometiera a apoyarnos a largo plazo. Tras prospectar entre varias
compañías, pensamos que Vesta era una de las mejores. Nos gustó la calidad
de los edificios que tenían, sus programas de financiamiento y la forma en
la que trabajaban para atraer empresas inversionistas a sus parques, pero
de manera muy particular, el compromiso que observábamos en la empresa
para sostener una relación de ganar-ganar, así como los valores que la
respaldaban; así que después de hacer la evaluación debida, supimos que
Vesta era el desarrollador inmobiliario adecuado para emprender con nosotros
esta nueva aventura”, agrega Gervais.
Y es que Vesta ya tenía una historia de éxito en Querétaro, trabajando en
conjunción con el gobierno estatal; no tenía que hacer grandes cambios ni
buscar cómo, porque ya traía el know how consigo.
“Iniciamos un proyecto donde se ubicaron originalmente las oficinas
corporativas de Bombardier más el área de operación de los fuselajes y las
colas. Posteriormente hicimos otro edificio para la manufactura de arneses
eléctricos. Y por último, nos pidieron otro edificio para fabricar más arneses,
pero a través de uno de sus proveedores. Estos fueron los tres primeros
proyectos”, apunta Estrada.
Si bien el detonador del proyecto fue Bombardier, Vesta en combinación con
el gobierno estatal llevó a cabo una intensa labor de búsqueda para invitar
a empresas del sector aeroespacial a invertir en México. Asistiendo a varios
aeroshows en Europa, así como visitando seminarios diversos en Estados
Unidos y Canadá, estas dos instancias llevaban el mensaje de oportunidad que
representaba el Parque Aeroespacial de Querétaro. Como resultado de estos
esfuerzos, se logró atraer a otras empresas como Meggitt, que fabrica sistemas
de frenos; Safran, con dos de sus divisiones, Snecma y Messier Dowty, que
fabrican trenes de aterrizaje y turbinas.
Desafíos y expectativas
Sin duda, la importancia de este proyecto radica en que todo mundo sumó. No
es posible desarrollar un nuevo sector industrial como el aeroespacial con un
solo actor. Hubo esfuerzos importantes a nivel federal, a nivel estatal, y por
parte de la iniciativa privada, pero sobretodo hubo coordinación y acuerdo,
lo que permitió desarrollar un trabajo en equipo que se tradujo en resultados.
Ciertamente, no hay historia de éxito sin retos y desafíos a vencer. El riesgo
de mover líneas de ensamblaje de Japón a México era un desafío monumental
para Bombardier. Trasladar una parte tan delicada de su producción como
lo es la de los arneses eléctricos a un país donde no hay experiencia en la
industria aeroespacial representaba todo un reto, y esto lo tenían presente
todos los actores. No podían darse el lujo de fallar en lo absoluto. “Si nosotros
no hubiésemos sido capaces de mantener nuestro ritmo de producción, hubiera
colocado a Bombardier en una situación muy comprometedora”, comenta
Gervais. “Sin embargo, nuestras expectativas fueron sobrepasadas.”
Bombardier se dio cuenta muy rápido de que podían hacer mucho más de
lo previsto, a pesar de la falta de experiencia. La fuerza laboral contaba
con una gran disposición y actitud para el aprendizaje, por lo que se vieron
obligados a reconsiderar los planes que tenían para los primeros años,
expandiendo los programas y sus alcances. A decir de su vicepresidente,
su intención inicial fue transferir los productos eléctricos -principalmente los
arneses- desde Japón, donde se estaban haciendo, y concentrarlos en una
organización central bajo la completa responsabilidad de Bombardier; es
decir, no bajo la responsabilidad y control de proveedores subcontratados.
“Originalmente planeamos hacer ensamblajes muy sencillos, para después
mandarlos a Canadá y completar ahí el proceso, pero pronto nos dimos
cuenta que podíamos hacer mucho más y más rápido, por lo que en seis
meses cambiamos nuestra estrategia, procediendo a producir ensamblajes
mayores en el fuselaje de los aviones. Después de un año de operaciones,
no podíamos menos que corroborar que nuestra decisión de instalarnos en
México había sido más que acertada, el éxito era rotundo. En un solo año
tuvimos grandes resultados, por lo que la dirección decidió incrementar las
operaciones y estrategias mucho más rápido de lo que había planeado. En tres
años ya teníamos a más de 1000 personas empleadas. Hoy por hoy no vemos
ninguna diferencia entre los productos fabricados en México y los de Japón.
Contamos con el compromiso de mucha gente y tenemos un gran equipo de
trabajo.
La cronología habla por sí sola. Pero lo más sorprendente de todo es
la nueva tecnología que se ha desarrollado aquí, lo cual no se había hecho en
ningún otro lado. Esto nos hace sentir extremadamente orgullosos”, puntualiza
Gervais. “Quizá el gran desafío que enfrentaremos en los próximos dos años
sea no sólo tener a la gente correcta, sino a los proveedores necesarios, si no
en el parque, por lo menos en el estado. Queremos acelerar nuestros ritmos de
producción, lo cual implicará nuevos programas, nuevas tecnologías, nuevas
estrategias, nuevas facilidades, nuevas herramientas. Esto sin duda, será un
gran reto para Bombardier, pero también para México, pues la mayoría de las
partes vienen de Europa, Estados Unidos, Canadá, de todas partes del mundo.
El gran reto será desarrollar proveedores que fabriquen partes aeroespaciales
con los estándares que necesitamos en México. Y estos proveedores no sólo
estarán vendiéndole a Bombardier, sino a otras empresas de la industria
también instaladas aquí.”
En un corto plazo Bombardier tiene como planes hacer crecer a la gente, a
la cual no sólo capacita para el ensamblaje en Querétaro, sino también en
Canadá, donde pasa 6 meses aprendiendo sobre motores, con el propósito de
formar ingenieros, técnicos y equipos de soporte con alto nivel competitivo.
En el largo plazo… Todo es posible en México.
Aunque Bombardier no tiene planes para construir un avión completo en
México por el momento, las condiciones están dadas para soñar. Pero, para
que este sueño pueda hacerse realidad, ¿qué necesitaría hacer México? Con
base en la visión de Gervais, quien viniera a colocar los primeros ladrillos de
la industria aeroespacial al país, México necesita moverse hacia el siguiente
paso: Necesita tener un sistema educativo que sustente no solo obreros y
técnicos, sino también ingenieros de alto nivel competitivo que acabe con
la necesidad de importarlos; necesita tener la infraestructura adecuada
alrededor de la industria aeroespacial; necesita crear centros de investigación
y desarrollo para la industria aeroespacial; necesita ordenar la reglamentación
que sobre desarrollo aeroespacial existe y hacerla acorde a la internacional, de
otro modo sólo podríamos hacer aviones para México. En resumen, desarrollar
los tres pilares de la industria: Educación, Infraestructura y armonización con
las normas internacionales.
La logística en la industria aeroespacial
Sin duda, ante los desafíos superados, las expectativas rebasadas y los
planes futuros, la logística juega un papel fundamental para la industria
aeroespacial. A final de cuentas forma parte de los tres pilares necesarios
para soñar. “Cuando empezamos el negocio en México, veía extremadamente
difícil lidiar con la logística, importando y exportando tantos insumos
y productos. Creí honestamente que ello mataría al negocio, dada la
complejidad implicada en el flujo de nuestras mercancías. Sin embargo,
cuando aprendimos a manejarlo y entendimos aquello que teníamos que
entender para comunicarnos correctamente con las diferentes instancias
involucradas, el trabajo se hizo mucho más fácil. Ciertamente tuvimos también
que aprender los procedimientos y a colaborar con ellos en términos de cumplir
con los requerimientos solicitados por la aduana, por gobernación, etcétera.
Entendimos que era necesario que hubiera cierto control de los envíos, pero
sin duda hay muchas cosas que mejorar, no sólo en México, sino entre los tres
países de Norteamérica; sin embargo, el negocio hoy por hoy no se detiene.
En materia logística tenemos mucho que aprender de la experiencia de la
industria automotriz en México, sobretodo de la forma en que han mejorado
la integración con sus proveedores. Sin duda, la logística en este sector es un
ejemplo a seguir”, apunta Gervais.
Vesta, capitaliza la experiencia
“Hoy estamos iniciando una nueva etapa en la que empiezan a llegar
proveedores con procesos muy especializados a Querétaro, que van a generar
una proveeduría, hasta hoy escasa a nivel nacional, y que seguramente serán
la base para que lleguen nuevas empresas del sector a nuestro país. Estamos
trabajando en cinco o seis proyectos de empresas proveedoras del sector
aeroespacial, que seguramente iniciarán operaciones, por lo menos tres en
los próximos 12 meses, y otros dos en los próximos 18. Ahora sí, ya empieza
a verse una consolidación real de este sector en Querétaro”, señala Francisco
Estrada.
“También hay áreas de oportunidad en las que se está trabajando como es el
tema de las certificaciones que rigen a este sector. Es necesario que existan
instancias certificadoras en el estado, lo cual será clave para desarrollar más
parques como el PAQ en Querétaro y exportar proyectos a otras partes del
mundo.”
“La clave del éxito de este proyecto fue la colaboración y el trabajo en equipo
que se dio entre el gobierno federal, el estatal y la iniciativa privada. Al existir
la buena voluntad de estas tres instancias, las cosas se fueron acomodando
de manera ágil y hoy es un sueño hecho realidad. Sin duda, este éxito es
nuestro estandarte. El año pasado le compramos a GE su participación en
el parque, quedándonos solos con la responsabilidad, y sin embargo hemos
podido satisfacer las demandas y expectativas exitosamente. La experiencia
adquirida al trabajar con GE nos enriqueció muchísimo y cumplir sobradamente
las expectativas de una empresa como Bombardier nos llena de orgullo”,
puntualiza el Director Regional de Grupo Vesta.
Vesta decidió participar en el mercado de Querétaro en 1992. Su primer
proyecto fue el Parque Industrial Bernardo Quintana y desde entonces ha
venido desarrollando infraestructura para darle servicio al sector logístico e
industrial.
El PAQ cuenta con una superficie aproximada de 90 hectáreas, de las cuales
37 están destinadas a Bombardier y las demás para empresas del sector.
Constatando la calidad de la mano de obra mexicana y el nivel de compromiso
de los gobiernos y la iniciativa privada, Bombardier puntualiza haber tomado la
decisión correcta. México era el lugar indicado.
La oportunidad creó el momentum. El gobierno se comprometió a proveer gas,
agua, electricidad y la infraestructura necesaria, y Vesta edificios y servicios de
primer mundo.
Bombardier Aerospace México: Cronología
• El 26 de octubre de 2005, Bombardier Aerospace anuncia su decisión
para construir una planta en el Estado de Querétaro, como complemento
a sus operaciones de manufactura existentes en otros países. Para ello,
se destinan USD$200 millones a ser ejercidos en un período de 7 años.
• En su primera etapa, la empresa anunció la manufactura de arneses
eléctricos y algunos ensambles estructurales sencillos.
• El 18 de agosto de 2006, la firma canadiense informó sobre su decisión
de iniciar el ensamble del fuselaje medio del jet ejecutivo Challenger
850 y las estructuras para control de vuelo del avión turbo hélice Q400
(timón, estabilizador horizontal y elevador), mismas que anteriormente
se producían en Japón por un proveedor externo.
• El 11 de enero de 2007, se realizó el embarque para la exportación
a Canadá del primer fuselaje medio para Challenger 850 hecho en
Querétaro.
• El 28 de febrero de 2008 se inauguró en presencia del C. Presidente
de la República, la primera planta en ser construida dentro del Parque
Aeroespacial de Querétaro, en la que se produce actualmente la sección
trasera del fuselaje de los aviones ejecutivos de la familia Global.
• El 29 de mayo de 2008 la empresa anunció en presencia del C.
Presidente de la República, una inversión adicional por $250 millones
de dólares para el desarrollo del projecto Learjet 85 en sus instalaciones
de Querétaro. El Proyecto consiste en la manufactura del fuselaje y alas
a base de material compuesto de carbono (composite) del totalmente
nuevo Learjet 85. Esta es la primera vez que se utilizarán estos
materiales de manera tan integrada en aviones de esta categoría, lo
que representa un avance tecnológico muy importante para la industria.
Réal Gervais es Vicepresidente del Centro Manufacturero de Bombardier
Aerospace México. Réal se unió a Canadair en 1979 en donde se desempeñó
como Técnico de Mantenimiento de Aeronaves y partir de ese momento se
ha desempeñado en diversos puestos administrativos en instalaciones de
ensamblaje y manufactura de componentes de Bombardier. En 1991 fue
nombrado Director de la planta de Dorval en Québec y en 1994 fue promovido
a Vicepresidente de Operaciones de la planta de Saint Laurent. En 1999 fue
nombrado Vicepresidente de Operaciones de la planta de Belfast y en 2001
regresó a Montreal para desempeñarse como Vicepresidente de Operaciones
de la planta de Dorval. Antes de formar parte de Bombardier Réal perteneció a
las fuerzas armadas canadienses durante 12 años, donde recibió el certificado
de Técnico en Aviación. A lo largo de su carrera, Réal recibió diferentes
certificaciones de cursos de administración realizados en la Universidad de
Montreal.
“Desarrollar el Centro de Manufactura en Querétaro ha sido la mejor
experiencia que he tenido en mi carrera. Formar parte de una industria en la
que hay gente tan experimentada y capaz como la hay en Canadá, Belfast o
Japón es hasta cierto punto cómodo, porque ante cualquier pregunta, duda
o problema siempre habrá alguien con la respuesta o solución; pero crear
una industria de la nada ha sido una experiencia muy gratificante. La cultura
mexicana es para mí sorprendente, me siento parte de ella y de la familia
cuando estoy entre mis trabajadores. Ellos no me ven como un extranjero
ajeno a sus vidas, sino como uno más de ellos. Cuando camino en la planta
y voy saludando gente, no siento que me vean como un jefe, sino como un
miembro más del equipo. Trabajar en una cultura diferente que me acepta y
acoge me hace sentir extremadamente bien. Mi esposa está muy feliz, está
aprendiendo español mejor que yo. Vinimos por dos años, firmamos por otros
dos y ahora es indefinida nuestra estancia.”
LA HIA DE VESTA
Vesta tiene 11 años de haberse creado. Nació del esfuerzo de un grupo de
empresarios mexicanos liderado por Lorenzo Berhó, que de una manera
visionaria le apostaron a la necesidad de desarrollar infraestructura para la
industria y el sector logístico en México. Cuando empezamos el concurso
teníamos aproximadamente 1 millón de metros cuadrados de construcción, hoy
tenemos XXX para empresas multinacionales, principalmente en los mercados
del estado de México, Querétaro, SLP, Tijuana, Puebla, Cancún y pues, para
nosotros siempre ha sido una inquietud poder lograr la excelencia en términos
de ofrecer infraestructura que realmente tenga un impacto tanto en los sectores
productivos como en el sector logístico.
A lo largo del camino se han ido sumando a los esfuerzos de este grupo
de empresarios mexicanos inversionistas de EU y fondos de pensiones.
Actualmente tenemos tres grupos de accionistas en la empresa: el grupo
mexicano, el de Estados Unidos y el grupo alemán. Todo esto ha sido posible
gracias a no habernos conformado con un nicho específico y a habernos
esforzado por la mejora continua, empeñándonos en manejar estándares
internacionales.
Hoy los retos que tenemos enfrente son seguir creciendo, desarrollando
productos de alta calidad, construyendo una relación a largo plazo con
nuestros clientes, y procurando una relación interactiva y sólida con cada uno
de nuestros ellos.
Nuestro mayor reto ha sido mantenernos a la vanguardia con diferenciación,
y conducirnos con las más estrictas prácticas de negocio. Buscamos tener un
comportamiento ejemplar en cuanto a nuestras prácticas de negocio, lo cual no
es tan sencillo. También hemos tratado de mantenernos lo más ligeros posibles
en términos de costos operativos, para dar mejores precios de renta a nuestros
inquilinos.
Nuestro punto diferenciador ha sido la calidad de nuestros edificios, nuestra
experiencia en diferentes sectores. Por otro lado hemos invertido en reservas
territoriales importantes, tan solo en Querétaro tenemos más de 60 mil
hectáreas con infraestructura disponibles para satisfacer las demandas de
futuros clientes. Siempre procuramos tener los elementos para poder abordar
un proyecto sin depender de riesgos. Por otro lado, tratamos de mantener
el estándar de nuestros edificios con base en los procesos de calidad y
certificación para garantizar un servicio homogéneo. Además, tenemos gente
muy comprometida en obtener las mejores condiciones de financiamiento en el
mercado, y mantener un costo operativo bajo que represente un costo de renta
más competitivo para nuestros clientes. Tener un mejor producto a un precio
muy competitivo, así como un impacto social positivo. La capacitación continua,
la lealtad, la responsabilidad, la honestidad y el ganar-ganar son los valores
que rigen nuestras prácticas, convencidos de que ellos son los que nos harán
crecer de manera sólida.
Vesta es un ejemplo de una empresa que ha prosperado a través del esfuerzo
continuo. Uno de nuestros socios fundadores solía decir que no hay crisis
que resista 24 horas de trabajo al día bien hecho. Lorenzo Berho, nuestro
presidente es un convencido de esta teoría y lo que ha sembrado es un equipo
de empresarios que no aceptamos un no por respuesta. Ciertamente se ha
recrudecido la situación del país y tenemos que hacer frente común con el
gobierno, cumplir como ciudadanos y empresarios, y mantener una postura
constructiva. Debemos mostrar al resto de nuestros compatriotas las historias
de éxito como ésta que Inbound Logistics está publicando, pues tenemos gente
muy valiosa en diferentes sectores.
Todos debemos estar convencidos de
que no debemos parar y tenemos que seguir adelante, buscando y generando
oportunidades. Hoy participamos en un entorno global, por lo que siempre
tendremos agentes externos que nos embistan, pero si a ello le sumamos los
agentes internos que dañan y frenan el desarrollo, empeoramos el cuadro.
Afortunadamente somos muchos los convencidos de que sí podemos. No es
cuestionable si seguir o no seguir, todo es cuestión de creatividad. Hoy más
que nunca debemos unirnos para hacernos más fuertes ante la adversidad.
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