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PANEL DE DISCUSIÓN ILM

FORMACIÓN LOGÍSTICA EN MÉXICO


 


La evolución de las prácticas logísticas en México ha sido muy positiva en los últimos años. Una de las batallas mejor ganadas ha sido la conciencia que las empresas y el gobierno han tomado respecto a la importancia de la capacitación. Sin embargo, aún quedan muchas tareas por realizar para que la formación de los profesionistas de la cadena de suministro se de con perfiles globales. ¿Es compatible la cultura y estructura educativa de México con las demandas en materia de abastecimiento?

 
 

Asistentes:

Moderador invitado:
David Cruz de Lira
Senior Business Development Manager DHL Exel Supply Chain

Panelistas:
Dra. Cristina Gigoló Paglialunga
Profesora de Ingeniería Industrial y Operaciones Instituto Tecnológico Autónomo de México, ITAM

Mtro. Genaro de Jesús
Portales Rodríguez
Profesor de sistemas de distribución y logística
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, ITESO

Dr. Lauro Martínez Cortés
PhD Investigador Senior y Académico Universidad Anáhuac

 

Lic. Abelardo Zomoano
Promoción y Difusión de programas CADYT
Universidad Anáhuac

Lic. María del Roble Treviño Guajardo
Consultor asociado Escala

Lic. Amada Souza Gómez
Consultor asociado Compite

Lic. Élida Gómez Palacios
Subdirectora de sistemas de distribución Secretaría de Economía

Ing. Arturo Frías Sterling
Director General Global Training

Ing. Javier Rojas
Consultor Asociado
Corporate Management Resources, APICS

Inbound Logistics México:

Víctor Almazo Garza
Director General

Guillermo Almazo
Publisher

Carlos Caicedo
Director Comercial

Adriana Leal
Editora

     
 

D. Cruz: Por diferentes razones, la gente que estamos metidos en el mundo de la logística venimos de los más diversos trasfondos. Nos hemos tenido que venir formando sobre la marcha, de una manera no formal, dado que en el pasado no encontramos una respuesta en materia logística, dentro de las estructuras educativas formales. En este sentido, ¿cuál es la situación que tenemos actualmente en México, en comparación con la formación que los profesionales están recibiendo en otras partes del mundo?

A. Frías: Definitivamente estamos en pañales, todavía hay mucho tramo que recorrer. En México hay oferta para post-grados, pero todavía no conozco ninguna institución educativa que lance al mercado una licenciatura en logística. Hay una carrera en transportación, pero nada que pueda englobar todo lo relativo a la logística misma. En América del Sur ya existen carreras en la materia, ni qué hablar de la oferta en Estados Unidos y Europa. Pero en México no tenemos todavía suficientes recursos humanos, para soportar una enseñanza con calidad. Al ser un área de generación reciente, hay poca gente con la suficiente experiencia como para transmitir el conocimiento en las diferentes disciplinas que abarca la logística; la gente que hay actualmente es muy institucional. Cómo hacemos para sacar al director de logística de Nestlé, por ejemplo, para que de una cátedra, cuando el señor tiene diez o quince horas dedicadas a su rutina de trabajo. Me parece que ésta pudiera ser una de las razones.

G. Portales: En realidad, a mi me parece que hay una sobre oferta de cursos, y aunque la demanda global debiera dictar una gran demanda estudiantil, muchos cursos no se abren por falta de quórum. Es cierto que los perfiles docentes no tienen todavía los estudios formales suficientes como para avalar su experiencia catedrática -entiéndase que para dar clase en una maestría, por ejemplo, se esperaría que el facilitar tuviera el grado de doctorado. Pero más allá de la capacidad docente, lo realmente preocupante es que, aun cuando la logística es la asignatura pendiente y urgente para elevar el nivel competitivo de las empresas en México, la demanda es más virtual que real. Un curso que se abre un semestre, se cierra al siguiente por no lograr captar el mínimo necesario de alumnos, generando así un círculo vicioso. ¿No será que estamos atomizando demasiado la oferta?

L. Martínez: Yo pienso que la demanda sí existe, y en la Universidad Anáhuac lo hemos percibido. Pienso que los esfuerzos que las diversas instituciones realizan para formar a los jóvenes empieza desde la licenciatura; es decir, en materia logística, por ejemplo, es la Ingeniería Industrial la que forma al profesionista en lo que ha sido conceptualizado hoy en día como ‘gestión de operaciones’, y en nuestros programas de licenciatura sí respondemos a esa necesidad. Por otro lado, considero que el estudiante sí tiene plena conciencia respecto al interés de prepararse en un área específica y concreta. Entendamos que los programas académicos atienden una disciplina en concreto, pero el desarrollo profesional debe estar alineado con muchos otros esfuerzos en otras partes. Las universidades deben administrar eficientemente los esfuerzos, a veces la oferta se abre, a veces se cierra, pero esto no significa que estemos ignorando las áreas de especialidad que requiere nuestro país. Tan solo es una forma de responder.

C. Gigola: Yo también considero que el objetivo de una universidad es la educación universal, y por lo tanto resulta muy difícil entender una formación en un área tan específica y concentrada como la logística, a nivel de licenciatura. Uno forma un ingeniero, un administrador, un contador, un médico… y a ese médico hay que especializarlo después. Si una universidad sacara una carrera de oftalmología, sin necesidad de cursar la carrera de medicina previamente, yo me preguntaría si estuviéramos dispuestos a atendernos con alguno de sus graduados. Creo que ese debe ser el espíritu de la universidad. Sin embargo, vale la pena analizar qué pasa con la oferta de especialización en México. La oferta es buena, pero la demanda no es la correcta. Ahí está precisamente la gran diferencia con otros países. Considero que es en esa área donde debemos trabajar. El proceso evolutivo de las especializaciones en otros países se ha ido desarrollando primero en las áreas administrativas y después en las operativas, parece lógico entender que la necesidad primaria está en la conformación de estrategias y después en la operación de éstas.

M. del Roble: Sin embargo, quien implementa esa operación necesita también tener una visión de lo que el negocio requiere. En mi parecer, lo que nos está fallando es que no hemos preparado a la gente para que tenga esa visión de negocio y pueda dar soluciones operativas que aporten un retorno de inversión a la estrategia que se pretende implementar. Si bien es importante que esta persona sea especialista en su área, también es necesario que desarrolle una serie de competencias adicionales que habrán de darle valor agregado a su trabajo. Por ello creo que la carrera en Comercio Internacional ha atraído a más gente, pues es más libre, abarca tanto disciplinas administrativas como operativas.

E. Gómez: Bueno, creo que, como sucede en otras áreas, siempre hay una desvinculación entre la academia y el sector productivo, problema que debemos resolver también en aras de una mejor competitividad. Pero, me parece que el problema de formación que nos ocupa debemos verlo en dos niveles: qué competencias desarrollar desde la formación básica, y cuáles desde la especialización. Cierto es que la logística, por ese carácter integral que tiene, requiere conocimientos en muchas áreas. Hay quienes dicen que son mejores logísticos los ingenieros, y hay quienes opinan que aquellos que tienen visión de negocios internacionales. A mí me gustaría que definiéramos qué elementos deben tener las carreras afines a la logística para generar la competitividad que México requiere, para después definir las de la especialización, desde la necesidad misma del sector productivo.

G. Portales: Ambas áreas tienen carencias. La gente de comercio internacional no domina los números y la conformación de modelos, y los ingenieros no dominan el intercambio comercial o las áreas administrativas del negocio. Creo que debemos tomar lo mejor de los dos mundos para conformar un mínimo común necesario. Y en este sentido debemos considerar otro problema. En México no hemos generado conocimiento, pese a tener circunstancias estructurales diferentes a las de otros países. Ciertamente debemos adaptarnos y caminar al ritmo que demanda el mundo, pero basamos nuestro conocimiento en aquel desarrollado en contextos muy diferentes a los nuestros. En el contexto de un libro de Supply Chain norteamericano es impensable que una empresa no tenga un software que le ayude a hacer un cubicaje, que le permita optimizar el uso de un contenedor marítimo, cuando en México hay empresas que ni siquiera cuentan con computadoras. Esta disociación debe encontrar arreglo.

Contexto poblacional en América Latina

  • Para 2015, la población de Latinoamérica incrementará 13%, mientras que la población mundial crecerá 12%
  • Para 2015, la población rural en la región latinoamericana representará menos del 20% del total, concentrándose el mayor porcentaje en los grandes centros urbanos. Sao Paulo, México D.F., Buenos Aires y Río de Janeiro concentrarán el 14% de la población total de América Latina.
  • Por primera vez en la historia, el número de mujeres que se incorporará a la fuerza laboral en Latinoamérica durante la próxima década, igualará al número de hombres. La participación de la mujer en la educación universitaria es ya mayor que la del hombre, y se espera que esta tendencia se acreciente en los próximos años.
  • En los próximos 10 años, 50 millones de personas se incorporarán al mundo del trabajo, en América Latina.

A. Zomoano: Estamos abordando una serie de elementos que van tejiendo una realidad, y la realidad es que el proceso logístico que tenemos en México con respecto a los de otros países, es deficiente. Hablamos en esta mesa de formar las bases, cuando otros países llevan más de treinta años manejando puertos con sistemas aduanales automatizados, por ejemplo. Ciertamente lo aprendido en el aula dista de satisfacer la demanda laboral global; ambos entornos no encuentran un punto común, lo que hace que nuestros especialistas migren a otros países, en el mejor de los casos. Esta disociación de la que habla Genaro nos llevó a trabajar en la Universidad Anáhuac, en un manual para empresas internacionales extranjeras, donde pudieran conocer cómo hacer logística en México; pues efectivamente, llegan pensando en los modelos que aplican en sus países de origen, donde las estructuras organizacionales y la infraestructura establecida es de primer mundo. Quizá este manual sea un primer esfuerzo para conformar una logística mexicana, para que otros países entiendan nuestra realidad; no obstante ello, coincido en que es importante sentar las bases y acordar cuáles son las herramientas que debemos brindar a nuestros profesionistas para competir globalmente, pero sin dejar de capitalizar nuestra propia experiencia.

A. Frías: Cuando trabajé en Ryder diseñamos una solución mexicana, con proveedores mexicanos, con puertos mexicanos, con aduanas mexicanas, con sistemas mexicanos, que fue clasificada ese año como la mejor solución creativa a nivel mundial. Durante tres años escribí dentro del manual de la American Chamber Society la sección Guide for Doing Business in Mexico, y me di cuenta de que el mayor problema con el que se topan las empresas extranjeras que quieren invertir en nuestro país, es con encontrar alguien que les pueda manejar de manera integral la cadena de suministro. Los de trasporte no saben nada de almacenes, los de almacenes no saben nada de embarques… Se necesitan profesionistas integrales, y si los modelos educativos actuales no los están generando, rompamos entonces paradigmas y adaptémonos a la demanda productiva. Las 32 veces que hemos hecho el diplomado de logística en Global Training, hemos modificado cinco veces, el primer temario es muy diferente al actual.

D. Cruz: ¿Cómo podemos cerrar la brecha entre la teoría y la realidad de la demanda?

L. Martínez: Yo creo que sí hay en las universidades una percepción de cómo cerrar esa brecha: el académico-el investigador-el industrial. Pienso que en nuestro país importamos ideas, algunas muy buenas, otras cuestionables. Hay una en particular que todos conocemos y que me parece muy buena para cerrar esta brecha: el uso del recurso de la universidad para resolver problemas empresariales. Otros países lo hacen, ¿por qué México no? La universidad no tiene a un superman que lo resuelva todo, pero usa a sus estudiantes, elevando así la competitividad de éstos. Si el departamento de transporte de Estados Unidos quiere resolver un problema en particular pide primero la opinión de la universidad antes de desarrollar una estrategia. Entiendo que cambiar esta mentalidad no es instantáneo y que conlleva un esfuerzo, pero vale la pena considerarlo.

J. Rojas: Uno de los factores que en APICS hemos considerado importante para cerrar esta brecha es la velocidad. Los procesos de formación tradicionales conllevan mucho tiempo, y la espera para las empresas es muy costosa, pues le quita oportunidad de reacción. Entonces nosotros hemos buscado soluciones más prácticas, quizá no tan formadoras, pero orientadas a resultados rápidos, por eso hemos optado por las certificaciones. Por otro lado, la empresa busca un retorno de capital también rápido y tangible.

D. Cruz: ¿Estamos generando las competencias requeridas por el mercado?

G. Portales: Creo que en ese sentido hay un doble discurso: una cosa es lo que la empresa dice que quiere y otra lo que está dispuesta a pagar. El conocimiento cuesta, y las competencias globales requeridas para un director logístico competitivo lo hacen muy caro. Yo creo que lo primero que se tiene que hacer para satisfacer las expectativas de mercado es dejar los dobles discursos. Si realmente queremos competir globalmente, el mercado tiene que ser sincero.

D. Cruz: Quizá no hemos sabido acercar la oferta formativa al sector productivo. Los empresarios no están peleados con su dinero, pero lo que los rige es el retorno de la inversión en forma de beneficio tangible. ¿En qué manera hemos sido capaces de ofrecer este valor agregado a cambio de la capacitación? Comprar algo que no necesito siempre será caro, ¿por qué el sector productivo no acaba de entender que esta capacitación es necesaria?

A. Frías: Sin duda, identificar ese ‘match’ entre el momento de oportunidad en que tu necesitas la capacitación y yo te la ofrezco, es la clave. Pero el que las empresas no valoren la capacitación tiene más que ver con su falta de visión que con la incapacidad de nosotros, las empresas formadoras, para vender la oferta. Hace falta que el empresario entienda que hay un valor real en la capacitación que se traduce en rentabilidad.

Enfoque formativo equivocado

  • La capacidad instalada de la educación superior en América Latina es amplia, pero muy cara. La educación media y técnica deberá fortalecerse para cerrar la brecha entre la demanda de los jóvenes y la capacidad del sistema para dotarles de una formación laboral de calidad accesible.
  • Los trabajos más requeridos a nivel mundial están enfocados a carreras de las cuales América Latina tiene muy pocos egresados. Se requiere un compromiso mayor en la promoción de carreras tecnológicas, de investigación, desarrollo e innovación, y frenar la inercia de formación en ciencias administrativas y sociales.
  • Las competencias que más se habrán de requerir en el futuro son las de pensamiento lógico y autoaprendizaje, que se fomentan a través de las matemáticas y el dominio del lenguaje.
En general, los jóvenes latinoamericanos no están preparados para interiorizar el conocimiento, y por lo tanto no pueden desarrollar los puentes conceptuales y prácticos para aplicar lo que han aprendido: se requiere que asuman la responsabilidad de absorber información nueva, conjugarla con el conocimiento previo y formular ideas y propuestas de acción y producción.

 

M. Del Roble: Yo creo que una de las herramientas que nos han hecho falta a las empresas que capacitamos y formamos al recurso humano es la medición de resultados. En el momento en que el empresario ve el retorno de su inversión convertido en beneficio, entonces el valor cuántico de la capacitación cambia favorablemente. Uno de los grandes retos será desarrollar estos esquemas de medición que ayuden a las empresas a apreciar las bondades de la capacitación misma.

E. Gómez: Uno de los grandes problemas de nuestro país es que la gran mayoría de las empresas son pymes, entonces muchas veces esta capacitación formal no está a su alcance. No es tanto que no valoren los beneficios de la capacitación, sino que simplemente no la pueden pagar. En la Secretaría de Economía hemos tenido un acercamiento con muchas de estas empresas por medio del taller que Compite nos ha implementado. Ahí nos damos cuenta del rezago que en materia logística tenemos en nuestro país, pues a veces nos vemos resolviendo problemas muy elementales. Creo que también es importante que entendamos esta parte de la realidad y empaticemos con ella buscando soluciones accesibles.

G. Almazo: Creo que en este sentido, lo primero que debemos buscar es que todos los esfuerzos que hagamos proyecten a la logística como algo amable. Si unimos fuerzas y nos comprometemos a aportar un granito de arena en la culturización logística de este país mostrando la capacitación, el compartir experiencias, el proporcionar información… como una herramienta que les ayude a mejorar su competitividad, poco a poco los paradigmas mal entendidos se irán desvaneciendo.

C. Gigola: Bueno, la realidad es que las necesidades del mercado en materia logística son tan heterogéneas, que pudiéramos estar cometiendo el error de no apreciar adecuadamente la demanda. ¿Por qué no nos sentamos a ver cuáles son esas diferentes demandas en capacitación logística? Creo que es necesario que atendamos de manera específica a los diferentes segmentos de mercado.

A. Frías: Busquemos a un patrocinador que financie una investigación seria y profunda al respecto, Inbound Logistics México, con el apoyo de una universidad que proporcione la metodología adecuada, puede recuperar datos valiosos y suficientes para conocer qué es lo que cada sector necesita realmente en materia de capacitación logística.

V. Almazo: Es importante que en este esfuerzo de investigación invitemos a las diferentes cámaras, asociaciones y gremios involucrados con el tema logístico –la industria maquiladora, el gremio transportista, las aduanas, etcétera.
Creo que este esfuerzo debe al universo logístico mexicano en su conjunto.

D. Cruz: Bueno, queda claro que si la mayor parte del mercado está ubicado dentro del perfil Pymes, y éste no tiene la capacidad económica para acercarse a las instancias educativas formales, sino al gobierno por medio de la Secretaría de Economía, entonces ¿cómo podemos vincular la oferta a este organismo?

E. Gómez: Yo creo que la oferta de capacitación en logística debe ser uno de los componentes de el portal que hemos propuesto conformar de manera conjunta -iniciativa pública y privada-, y del que habíamos hablado en el panel anterior. A este portal podemos subir toda la información necesaria sobre diplomados, cursos, maestrías.

D. Cruz: Si nosotros referimos a través del gobierno a un candidato para un curso, nosotros podemos proporcionar ese beneficio al remitido por el gobierno. Ya que no fue mi esfuerzo mercadológico el que lo trajo a mí, entonces puedo restar esa parte ofreciendo precios muy competitivos y ofreciendo un descuento especial a todos aquellos remitidos por el gobierno mismo.

M. Del Roble: También considero importante proporcionar tanto para la revista Inbound Logistics México como para el portal de la Secretaría de Economía, casos de éxito para compartir cultura a los demás, donde además de compartirla comuniquemos la posibilidad real de revertir la suerte de una empresa vía capacitación, ‘si otros pudieron, porqué yo no’. Es responsabilidad de capacitadores, y sean universidades o empresas de consultoría y formación, compartir los casos prácticos mexicanos que van teniendo. Asimismo, creo que es importante reconocer a las empresas que hacen el esfuerzo de actualizarse y capacitarse. Este reconocimiento también podría motivar a las empresas a compartir sus casos de éxito con el mercado.

En México, no tenemos la cultura de la productividad

  • Los países, las empresas y las personas están enfocándose en el incremento de la productividad; sin embargo, en América Latina, la productividad es un valor no entendido, habiendo confusión entre el concepto de hacer cantidad, frente al concepto de generar valor.
  • Mientras en México se trabaja el mayor número de horas per cápita al año -por encima de Canadá, Francia, Japón y Reino Unido-, el nivel de productividad equivale a la tercera parte de lo que produce Estados Unidos con el mismo número de horas trabajadas.
  • Para revertir la tendencia, América Latina deberá centrarse en la generación de conocimiento. La generación de propiedad intelectual, las patentes, las publicaciones y proyectos de investigación serán el centro alrededor del cual se genere el valor, la riqueza y las oportunidades.
  • Tres tareas fundamentales deberán generar una cultura orientada hacia la productividad: impulsar estrictas reglas de protección a la propiedad intelectual, propiciar acuerdos de cooperación con los países desarrollados para el establecimiento de centros de investigación y desarrollo, y favorecer la generación de empleos altamente tecnificados y de alta productividad.
8 de cada 10 nuevos empleos son para “trabajadores del conocimiento”

 

G. Portales: Yo creo que uno de los graves errores que cometemos es que no ‘cacareamos el huevo cuando lo ponemos’. Es decir, tenemos el mal hábito de hablar de lo malo, pero no de lo bueno. Sin embargo, el factor confidencialidad es en México un tanto cuanto delicado, por lo que ciertamente es difícil que los casos prácticos salgan de la misma empresa, más no así cuando estos se promueven vía gobierno. La empresa debe entender que si va a recibir un beneficio vía gobierno -entiéndase descuento, financiamiento, u otro similar-, debe estar dispuesta, en consecuencia, a que su caso sea ‘cacareado’ por el mismo gobierno.

D. Cruz: Bueno, para tal efecto debemos conformar un comité para dar seguimiento a esta iniciativa. Es claro que se requiere una colaboración conjunta, que no podemos dejar toda la responsabilidad al gobierno, que la sociedad civil -particularmente la academia y empresas formadoras-, deben contribuir en este cambio de cultura, por lo que vamos puntualizando acuerdos:

1. Realizar una investigación seria y profunda para conocer las necesidades específicas del mercado en materia de capacitación y segmentar debidamente la oferta; investigación en la cual habrán de sumarse los esfuerzos metodológicos de la universidad, la experiencia periodística de Inbound Logistics México, y el financiamiento de alguna empresa trasnacional.

2. Subir al portal que facilitará la Secretaría de Economía la oferta educativa de México en materia logística, así como una campaña dirigida a las Pymes para incrementar la cultura de la capacitación empresarial.

3. Conformar un comité para dar seguimiento a las iniciativas aquí propuestas, para hacer de estas una realidad sustentable a corto plazo.

4. Reconocer los esfuerzos que en materia de capacitación lleven a cabo las empresas, y dar a conocer los resultados de estos esfuerzos, publicando los casos de éxito en la revista Inbound Logistics México, así como en el portal de la Secretaría de Economía.

 
     
     
     
     
     
     

 
 
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