| |
A. Leal: Ante la presencia de distinguidos representantes de la UANL, el ITESM, la Universidad Regiomontana, empresas globales y centros de investigación públicos, como CIDESI, CIMAV y CINVESTAV, me resulta difícil limitar mis preguntas y acotar la plática en función del tiempo, pues el tema resulta apasionante y por demás pertinente en los tiempos que México está viviendo. Pero, haciendo un esfuerzo por llevar a nuestros lectores la esencia del desafío, me permitiré iniciar preguntando, ¿qué motiva la creación del Instituto de Innovación y Transferencia de Tecnología en Nuevo León, así como el Programa Monterrey Ciudad Internacional del Conocimiento?
J. Parada: Yo comenzaría aclarando que este no es un proyecto o programa de gobierno, pues la gente tiende a asociarlo con iniciativas gubernamentales. No, éste es un proyecto de la comunidad, donde el gobierno ha manifestado un interés genuino, sumándose al interés de las instituciones de educación superior, los centros de investigación y las empresas. La idea nace a partir de observar y analizar que, si bien Monterrey se encuentra posicionado en la cima de la competitividad nacional, con el ingreso per cápita más grande del país –lo cual ciertamente nos motiva y enorgullece-, en el contexto internacional no nos podemos sentir satisfechos, pues en lugar de 18 mil dólares per cápita, debiéramos tener un ingreso de 35 mil, con mayor calidad de empleo y de vida. Entonces, surgió la interrogante: ¿Cómo hacer que nuestro nivel de competitividad se eleve con respecto al del mundo?
No hace mucho empezamos a darnos cuenta que apostándole a las maquiladoras no vamos a llegar muy lejos, pues generan empleos muy mal pagados, por lo que surge la idea de emprender una cruzada colectiva, de la comunidad, a partir de la cual aspiramos a posicionar a Monterrey dentro de las 50 ciudades más competitivas del mundo. Sin duda, el impulsor es el capital humano, el conocimiento, derivado de la investigación y el desarrollo tecnológico. Apostarle a nuevos productos y servicios de alto valor agregado es la clave para tener una comunidad bien remunerada. Esta es la visión, la cual es una promesa de creación de valor cautivadora, para todos los agentes, las empresas, los académicos y el gobierno. En esta aventura, hemos entendido que las universidades son el capital principal del estado, y son, por consiguiente, las anclas poderosas de esta iniciativa, porque además de ser las encargadas de fabricar capital humano de alto nivel, son las instancias indicadas para dar continuidad a proyectos de esta envergadura. Los gobiernos pasan cada sexenio, son efímeros, por lo que un proyecto a mediano y largo plazo sólo puede completarse desde la gestión dinámica y comprometida de las universidades y las empresas. Esta es la visión que ha dado lugar al Instituto de Innovación y Transferencia de Tecnología de Nuevo León, así como el Programa Monterrey Ciudad Internacional del Conocimiento.
A. Leal: Si bien nunca es tarde para renovarse, vale la pena cuestionar, en aras de conocer cuál es el escenario real que ha de contextualizar nuestra charla, ¿qué tan tarde está llegando este tiempo de adversidad para dinamizar, empujar o acelerar el desarrollo de competitividad en México?
R. García: Yo, en lo particular, pienso que nunca es tarde, aunque analizar en qué condición nos sorprende es otra cosa. Considero que México no está en las óptimas condiciones ahorita, pero sí está en buenas condiciones para empezar un programa que incremente su competitividad. ¿En qué radican esas buenas condiciones? Primero, la situación económica de México es favorable comparada con la de otros países; segundo, tenemos un entorno político complejo, que va en detrimento de nuestra condición, pero con elementos salvables; y, tercero, tenemos un país privilegiado por su posición geográfica; todo es cuestión de saber combinar sus elementos estratégicamente.
J. Mercado: La historia ha demostrado que, cuando han habido grandes recesiones, se han hecho desarrollos de innovación muy importantes. La Teoría de la Relatividad, por ejemplo, se desarrolló justo al inicio de una de las peores recesiones de la humanidad, y junto con ello la Aspirina y otros grandes desarrollos científicos. Las crisis han servido como motor para dinamizar la innovación. Yo creo que, si bajo otras condiciones el país no caminó suficientemente rápido en esa dirección, esta crisis nos puede ayudar para revertir el efecto, siempre y cuando entendamos que la complejidad política, que ha sido uno de los factores que han frenado nuestro desarrollo a lo largo de la historia, debe dejar de entorpecer este crecimiento, y por el contrario, desarrollar todo lo que necesitemos para poder caminar más rápido.
R. Garza: Apoyando lo que dice Jorge, es importante recordar como Alemania y Japón, hace cincuenta años, se levantaron pese a la guerra; o como España y Corea lo hicieron hace treinta; y más cercano a nuestra época, cómo hace veinte años Brasil decidió sobreponerse a la carencia de petróleo, desarrollando una ingeniería de energías alternativas digna de ejemplo. Estamos en un momento oportuno, pues no se trata de tiempo, sino de visión. Hoy, el país tiene una mejor visión, empieza a conformar un proyecto nacional donde el gobierno, las empresas y las universidades se están comprometiendo a trabajar en equipo. Hoy sabemos hacia dónde queremos llevar al país, y cada vez somos más las instancias apostándole al desarrollo económico, basado en el conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico.
E. García: Yo pienso que, desde el punto de vista del tiempo, siempre hemos estado atrasados. Posicionar nuestra competitividad, tarde o temprano, dependerá de las acciones tomadas en el tiempo, pues en todo momento hay una oportunidad. Schopenhauer decía que la innovación es destrucción, y eso causó una gran molestia en su tiempo, pues implicaba romper con lo establecido. El día de hoy se está recordando esta incómoda aseveración con la destrucción que está causando esta gran crisis. ¿Quiénes van a sobrevivir? Quienes estén más aptos. En este sentido, el tiempo no es relevante, pero en el sentido práctico, las acciones sí lo son. si no hacemos cosas, siempre estaremos atrasados. Si seguimos igual, sin hacer cambios vamos a seguir atrás. De nosotros depende subirnos al barco de la competitividad y la innovación. Quererlo hacer implicará actuar.
A. Leal: Ciertamente hay talento en México, tenemos muchas fortalezas y mejor visión que en el pasado, quizá lo que nos falta es actitud. Si bien coincido con ustedes en que este tiempo de adversidad llega en un momento mucho más oportuno que otros, también habría que preguntarse, ¿tenemos la actitud correcta hoy en día para aprovecharlo y hacer los cambios que debemos hacer?
G. Vargas: Uno de los elementos de la actitud que considero más importantes a analizar, para contestar tu pregunta, y por lo que hemos sido más lentos que otros países que empezaron a desarrollarse, incluso después que nosotros, es que no hemos sabido integrar los esfuerzos y los intereses de los diferentes sectores. Decía Napoleón que a la gente la mueven dos cosas: los intereses y el miedo. Con base en ello, ciertamente podemos decir que ha habido cambio, desde que nos amanecimos con la amenaza de la globalización. Yo visualizo cambios estructurales muy importantes, primero a nivel gobierno y después a nivel estímulos. Acaban de abrirse nuevos esquemas que estimulan o promueven la interacción entre las empresas y los investigadores. Desde hace algunos años el gobierno había hecho algunos cambios con los estímulos fiscales, donde el Dr. Parada tuvo mucho que ver, pero ahora yo veo un cambio más drástico. Ahora el gobierno nos está forzando a que interactuemos, regalándoles prácticamente los proyectos a las empresas. Esta es una manera de incentivar la interacción e integración que tanto nos está haciendo falta. Ahora bien, justo es decir que hemos tenido esquemas de estímulos que favorecen mucho la investigación científica, pero no así a la investigación tecnológica, no obstante ello, un principio de cambio se ha dado, pues ya no sólo se está estimulando a los investigadores, sino también a los empresarios. Sin embargo, no es solamente el estímulo lo que va a desarrollarnos, sino también la voluntad política de los gobernadores. En el caso de Nuevo León, ésta ya se dio y esperamos que siga, pero no todos los estados de la República la tienen. Muchos están combatiendo la pobreza dando recursos a la gente, y eso no construye a mediano y largo plazos; apostarle a la ciencia y la tecnología es la mejor arma para combatir a la pobreza. Entonces, ya empezaron a emerger las actitudes correctas para el cambio, las cuales nos han introducido en una dinámica diferente a la que hemos vivido en años anteriores, pero todavía no son suficientes, apenas son brotes.
J. Parada: Yo creo que la pregunta sobre si estamos tarde o a tiempo es muy provocadora. Este ha sido el tema que ha dado sentido a la vida de cada uno de los que estamos aquí presentes. Esto último que señala Gregorio, para mí siempre ha sido claro y veo que lo ha tenido también muy claro el sector académico, el sector intelectual, el sector pensante del país desde 1976, cuando se crea CONACYT. En aquel entonces, sabíamos que como país teníamos que invertir en investigación y desarrollo tecnológico, pues en el conocimiento y capital humano estaban el futuro del país y el arma más poderosa de competencia. El asunto es que ese discurso era muy claro para unos pocos, pero no para muchos. Es muy frustrante ver la película del éxito en otros países, saber cómo llegar a él y ver cómo para el resto de la sociedad y la clase dirigente no es tan claro. Y con clase dirigente me refiero a los legisladores, directores de empresas, gobernadores, políticos, etc. Hoy, a diferencia de hace diez años, hay una luz de esperanza, pues comienza a incorporarse en el discurso de la clase dirigente este tema. Ciertamente estamos tarde y lentos, porque la clase dirigente apenas comienza a darse cuenta que la maquila es un paradigma que ya se agotó, que el paradigma de la economía cerrada también se agotó, y que el libre comercio es tan sólo un capítulo de la nueva etapa; empieza a ver que las inversiones siguen al capital humano de alto nivel y que eso ha llevado a las empresas a moverse a China, India y otros países con abundante oferta. Entonces, lo importante para un cambio en la sociedad es que todos tengamos clara la película y la fórmula del éxito. Es necesario seducir a las empresas con incentivos y ayudas, para que se conecten con los académicos y el sector de investigación, pero hay que movernos con rapidez, pues los cambios en México nos toman mucho tiempo y siempre llegamos tarde a la cita, y eso es lo frustrante. En este sentido, ¿es oportuna esta crisis? Yo creo que siempre es importante subirse al tren de la competitividad, aunque sea en el vagón de tercera clase, ya estando arriba veremos cómo brincar al de segunda y primera. Algunos directivos empresariales, que han decidido subirse al tren, comienzan a ver que la competitividad ahora se basa más en activos intangibles, como la investigación y el conocimiento, que en activos tangibles, y esta visión comienza a generar cambio, pero debe contagiarse, generando cada vez más casos de éxito que entusiasmen. Yo también comienzo a ver indicadores buenos, pero no suficientes. Tras ver la película de dónde y cómo se está jugando la guerra de la competitividad, lo importante es que los gobiernos inviertan más dinero en el desarrollo de capital humano y se involucren activamente.
A. Leal: Sin duda, desarrollar competitividad con niveles globales implica muchas tareas y el involucramiento de diversas instancias, pero ¿cuáles son las tareas primordiales que hemos de atender como país, para impulsar este desarrollo?
B. Escalante: Sin duda, elevar el nivel de preparación de nuestros egresados es una de las tareas prioritarias. A mí nunca me han gustado las comparaciones, porque al compararme siempre veré el jardín del vecino más verde que el mío; prefiero analizarme desde mi propia evolución. Si hago lo mismo con México y analizo su evolución en los últimos 15 años, puedo observar como el país ha duplicado el número de investigadores nacionales. Tenemos más del doble de investigadores que en 1994, donde curiosamente, también tuvimos una crisis económica severa. Esto me hace ver que, en condiciones de crisis, el país ha tenido la capacidad de formar recursos humanos y caminar en el desarrollo de la investigación científica. Además, hay otro tipo de investigadores en las universidades, que no necesariamente están dentro del Sistema Nacional de Investigadores, pero sí en las plantas académicas, las cuales han incrementado el número de doctores en ciencias en un 25 por ciento, lo cual es extraordinario. Esto es un buen principio, vamos bien, y debemos continuar con estos esfuerzos, porque en la medida en que mejoremos la preparación de nuestros profesores universitarios, también mejoraremos la preparación de los egresados. Pero si bien este esfuerzo hay que continuarlo, es necesario también realizar otras tareas.
El CINVESTAV, en tres años, ha logrado llevar la Unidad Monterrey a un nivel de competitividad equiparable a cualquiera de las otras unidades que llevan 45 años funcionando. En el pasado, alcanzar este nivel, nos hubiera tomado 10 o 15 años. ¿Qué hizo la diferencia? Que en Monterrey hubo convicción en el cuerpo directivo de la institución, en el gobierno del estado de Nuevo León y en la Secretaría de Educación Pública, los cuales dijeron, si el problema es dinero, aquí hay, pero nos vas a entregar resultados rápidos. Entonces, yo creo que deben converger la convicción, la visión, y la definición de metas concretas para enfocar debidamente la inversión.
También tenemos que formar nuevas mentalidades, pues no es cuestión de que si el muchacho es o no un buen doctor, tenemos que formar individuos que tengan más aplicabilidad, sin perder la esencia fundamental que es la calidad de generación de conocimiento, porque si no, vamos a tener técnicos y maquiladoras de alto nivel, cuando lo que queremos es tener generadores de ciencia, de conocimiento humano, que sepan aplicar sus conocimientos para resolver problemas. Si nos comparamos con España o con Brasil que hace 20 años empezaron un programa de formación de recursos humanos, estamos muy atrás, pero en la medida en que las empresas y las universidades demanden científicos con doctorado y estudios o experiencia en el extranjero, nuestra situación va a mejorar.
R. Garza: Bueno, esa es la tendencia. La globalización nos está llevando hacia ese camino. La mejores instituciones, aquellas que están sobreviviendo, están dando pasos muy firmes en ese sentido. Yo creo que las mejores universidades públicas y privadas del país, fuera del Distrito Federal, están en Nuevo León y todo lo que Bruno ha expuesto, son visiones que las universidades de aquí ya tienen a corto y mediano plazo. Se pretende que el perfil de nuestros egresados hoy en día sea con parámetros internacionales.
J. Mercado: Con base en lo que decía el Dr. Parada y el Dr. Escalante, yo creo que hemos caminado a diferentes velocidades en diferentes áreas. Indudablemente, a nivel general, nos ha faltado construir las capacidades de desarrollo que el país requiere para caminar más y más rápido. No hemos construido riqueza a la velocidad que debimos hacerlo, nos ha faltado desarrollo económico. Se nos queda atrás el problema de la equidad social, el de la salud, del medio ambiente, el de la seguridad pública, de la estabilidad, del buen gobierno. Esto hace que la ciencia, que en organismos como el CINVESTAV se crea con mucho tesón y esfuerzo, no se convierta en productos, bienes y servicios que beneficien a la sociedad. Lo vemos en las estadísticas. En un informe del IMPI se dice que de 1994 a 2006 hubo un incremento del 18.02 por ciento en la solicitud de patentes. Sin embargo, de las 11,736 solicitadas en el 2006, 403 fueron de nacionales, el resto fueron de personas y organismos extranjeros. Estamos hablando del 3.43% de las solicitudes. De esas 430, sólo fueron otorgadas 91. Entonces, realmente la producción en tecnología es mala. Esto nos refleja la falta de creación de riqueza. Nadie se interesa por fabricar cosas nuevas que lleven un mejor nivel de vida a la sociedad, y por el contrario, nos hemos dado a la tarea, desde hace muchos años, en copiar a otros, y lo que hemos hecho bien, no refleja todavía en la sociedad y la nación un mejor nivel de vida. Esta reflexión me permite agregar que no basta con realizar acciones, sino también enfocarlas adecuadamente.
A. Leal: Ustedes han estado hablando de los recursos tangibles e intangibles con los que contamos en el país. Ciertamente hay mucho talento, hay una gran capacidad en los jóvenes mexicanos para desarrollar este grupo de científicos que tanto estamos necesitando, sin embargo, llama la atención que mientras que México gradúa anualmente entre 1 800 y 2 000 doctores, Estados Unidos lo hace en el orden de los 35 y 40 mil, y Brasil en el orden de los 6 mil, lo cual nos refleja más una falta de interés en los jóvenes mexicanos por la ciencia, que una falta de capacidad. En India, por ejemplo, estamos observando un fenómeno de desarrollo interesante, producto de la germinación de la semillita científica que la misma Inglaterra sembró, hace muchos años, en su otrora colonia. Pero, en México, las carreras más demandadas son de corte humanístico, social y económico, más que de corte científico. ¿Qué se puede hacer para seducir a los jóvenes mexicanos hacia este terreno?
E. García: Yo recuerdo que alguna vez, platicando con un doctor del CONACYT y visitando Corea, me decía, para sorpresa mía, que ese era uno de los países del futuro primer mundo, cuando Corea todavía ni pintaba económicamente. Llamaba la atención que en aquel entonces había 40 mil coreanos estudiando en el extranjero, pero tanto ingenieros y científicos, como técnicos. Ciertamente los países orientales como Corea, Singapur y Japón, se preocuparon muchísimo por la formación de toda la plataforma productiva hace muchos años, no sólo de los técnicos o mano de obra calificada, sino también de aquellos que habrían de generar ideas. Cierto es que resulta muy difícil transferir los patrones a México tal cual, pues la cultura juega un papel fundamental, pero cuando observamos que los países que actualmente están despuntando desde el punto de vista económico, siguieron el mismo patrón, no podemos menos que preguntar si ese no es el camino. Yo veo que México tiene muchas fortalezas, es un país joven, con muchos recursos naturales, con un buen sistema universitario, pero tiene la urgente necesidad de reinventarse a sí mismo, considerando la fórmula de otros países, pero sumando a ésta, de una manera ingeniosa y creativa, sus fortalezas culturales, su posición geográfica y sus valores, conformando con ello un nuevo modelo. Yo le preguntaba al embajador de China, que dio una conferencia alguna vez en el Tec de Monterrey, qué había hecho el chino para hacer la diferencia. Él me contestó que simplemente había sido más paciente. Comentaba que antes de la revolución industrial, ellos eran líderes económicos en el mundo, de pronto los sorprendió ésta y, dada su cultura, tardaron unos cien años en aceptar que otros los habían superado. Ahora, tras haberlo entendido decidimos, decía, hacer nuestra propia revolución industrial para recuperar la posición de liderazgo que nos definió históricamente. Vean a sus ancestros, me sugirió. Y, al analizar a México en su contexto histórico, me percaté que en otros tiempos, había sido líder mundial en ciertos rubros. Por ejemplo, los ingenieros mineros mexicanos se posicionaron mundialmente con gran reconocimiento en el pasado; la navegación mexicana también lo hizo en su momento y como estos, otros tantos rubros más. Si fuimos capaces de hacerlo en el pasado, por qué no recuperar ese liderazgo histórico en el presente. Yo no recomiendo trasplantar modelos, pero sí recomiendo la reinvención.
R. García: Yo celebro esta contribución, pues se me hace medular; pero quisiera puntualizar un aspecto que señalaba Bruno hace unos momentos, para sumarlo a la perspectiva de Eugenio. Y me refiero concretamente al tema de la convicción. Sin duda, para transformarnos debemos tener una convicción primero, la cual tiene implícitos dos elementos: la determinación y la confianza; si estos no se encuentran entre nosotros mismos, no nos vamos a mover, no vamos a poder tomar lo bueno de los otros y adaptarlo o sumarlo a lo bueno de nosotros, para reinventarnos. Quizá más que visión, nos falta convicción para aterrizar las ideas que sí tenemos y son geniales. Tendemos a copiar porque no tenemos confianza en nosotros. Es necesario que las empresas, universidades y gobiernos promuevan estos dos valores cada vez más, para dinamizar logros y acciones.
G. Vargas: Ya que han puesto de ejemplo a Corea, me permito compartirles algo. Hace algunas semanas leí sobre el caso de éxito de Samsung, el cual arrojaba un dato muy interesante. De 1976 a la fecha ha registrado 35 500 patentes. Entre las cosas que hicieron sus CEOs, fue reclutar a los mejores desarrolladores del mundo, no sólo de Corea, convencidos de que cuando se tiene un buen proyecto y se cree en él, se debe buscar a los mejores coequiperos, donde quiera que se encuentren. Sin duda, esto es digno de reflexión. Pero volviendo a la inquietud sobre cómo reinventarnos me gustaría plantear lo siguiente. Yo recibí instrucción, como muchos jóvenes, a partir de materias muy aisladas una de otra. No enseñaban la física por un lado, las matemáticas por otro, pero no las conectaban, impidiéndonos visualizar una integración del conocimiento. Cuando hablamos de integrar a la academia con la industria, este factor opera en contrasentido. Los centros de investigación tenemos muchas maneras de vincularnos con la industria, desde cosas muy básicas, como el servicio de laboratorio, hasta generación de empresas de base tecnológica, y este abanico de posibilidades no la aprecia la industria, la cual normalmente está conformada por empresas de base comercial y manejadas por administradores o profesionistas con formación monodisciplinaria. Pero debemos entender que este tipo de empresas no generan mayor impacto a nivel regional o nacional, como lo hacen las empresas de base tecnológica. Bruno hablaba de la importancia de formar grupos multidisciplinarios. Cuando no es posible que una persona tenga todos los conocimientos necesarios, lo natural es que se asocie, y en ese terreno nos falta mucho por hacer. En las empresas se ha dado en mayor o menor grado, pero en las academias no.
A. Leal: Con base en la experiencia vivida durante el diseño y la implementación de los proyectos, ¿cuáles han sido los retos más desafiantes con los que se han encontrado?
D. Fredín: Yo trabajé muchos años para trasnacionales y me encontraba con que había mucha reticencia en las organizaciones mexicanas para darle cabida a la investigación e innovación. Estas empresas tenían bases de negocio en muchos países, lo cual nos permitía hacer la comparación y darnos cuenta de que efectivamente en México este fenómeno se dada mayormente. Mientras en Estados Unidos, por ejemplo, los directivos incentivaban a sus ejecutivos para estudiar posgrados, en México parecía como si se temieran sobrecapacitar a la gente. ¿Qué pensamientos operaban detrás de esta actitud? Sería muy aventurado especular al respecto, pero sin duda me parece percibir miedo. Una actitud similar operaba al momento de contratar jóvenes con posgrado o provenientes del extranjero. Con los años, esta actitud se ha venido desvaneciendo cada vez más, pero todavía quedan reminiscencias ideológicas que siguen haciendo ruido. Desde luego, esto tiene mucho que ver con la falta de visión que desarrollamos culturalmente, la cual no nos permite apreciar el para qué me sirve una persona con posgrado en la empresa, cuando hoy un ingeniero me resuelve el problema. Sin duda, uno de los grandes desafíos que tenemos, al preparar jóvenes con altos niveles de competitividad, es la falta de valor que se les da en el terreno laboral.
J. Parada: No se puede tener lo que no se conoce. ¿Qué pasa con la mayoría de nuestras empresas? Cuando los dirigentes de las mismas fueron educados, no estaba en el mapa ni cómo utilizar las mejores prácticas para administrar el talento humano, ni cómo integrar al negocio la innovación. Eso nunca lo estudiaron. Entonces, es necesario hacer un reentrenamiento de la clase dirigente para que sepan cómo se administra un grupo de gente talentosa de ingeniería, de diseño, de innovación, etc. Los empresarios son muy diestros en administrar los recursos tangibles, no los intangibles; pero, resulta que son estos últimos los que ahora le dan valor estratégico a las empresas. Ahí hay que reconocer, con toda humildad, que estamos fallando y reentrenarnos. Durante décadas, México ha desarrollado un modelo educativo y empresarial orientado a la dependencia, al mercado cerrado y a los modelos de transferencia y compra de tecnología. Pero ahora, de pronto los mercados están abiertos y las empresas que tienen el conocimiento y la tecnología no están dispuestas a compartirlo, porque forman parte de sus estrategias y fortalezas, lo que quieren es tu mercado. Fuimos un país de ensamble, luego de manufactura, ahora es tiempo de diseñar y desarrollar. Coincido con el Dr. Escalante en que hoy día la solución de procesos complejos requiere multidisciplina. Físicos, ingenieros, doctores, tienen que trabajar juntos, el reto es cómo hacerlo, cómo promoverlo y cómo administrarlo. Tenemos que aprenderlo en las empresas y en las instituciones de educación e investigación.
R. Garza: Un ejemplo de multidisciplina es este centro de la universidad. Aquí también había esfuerzos aislados, los investigadores trabajaban su línea de investigación cada uno por su lado, con sus propios proyectos, pero ahora no. Ya hay un sistema que va a administrar todo el conocimiento y la aplicación del mismo de manera integral. Afortunadamente no tenemos los mismos problemas que tienen otros estados en cuanto a la vinculación con las empresas, pues Nuevo León es un estado industrial y eso se da casi de manera natural. Hay muchos casos de éxito tanto de la Universidad de Nuevo León, como de la Regiomontana y del Tec de Monterrey, donde las empresas se han visto beneficiadas al vincularse con la academia. Muchas dependían de tecnología extranjera y al apostarle a la formación de sus ingenieros, no sólo han dejado de depender de ella, sino que han generado su propia tecnología. A nosotros nos da mucho gusto que empresas como PEPSICO, Whirlpool, Motorola, tienen sus propios centros de investigación, para los cuales toman los recursos humanos de las instituciones educativas y de investigación. Nosotros celebramos que en Monterrey esta vinculación ya es una realidad y la apuesta por la innovación y el conocimiento ya empieza a dar frutos.
R. García: Para mí el mayor reto es que tengamos un balance, la disponibilidad de esas capacidades humanas en esa diversidad y cantidad, adecuadas para cubrir el modelo de éxito que señalaba Rogelio. Tras estar en la dirección de investigación y desarrollo de Gamesa por nueve años, puedo constatar cuán desgastante es el desafío de encontrar el talento adecuado para la función adecuada. Yo tenía que trabajar mucho para convencer a la gente que tenía el talento para tal o cual cosa, y despertar en ellos el interés por capacitarse y enfocarse. En ese sentido, las universidades juegan un rol fundamental. Esto a las empresas nos facilita mucho el trabajo. El perfil ideal que organizaciones como PEPSICO busca demanda un ingrediente principal: entusiasmo para ver las cosas de otra manera, para aventurarse a romper paradigmas y poder innovar. Todos, en todas las disciplinas, debemos tener una semilla en la incubadora.
A. Leal: Por último, ¿cómo contribuyen para cambiar el modelo educativo de las nuevas generaciones?
J. Parada: Qué bueno que sacas el tema, y en ese sentido me gustó mucho lo que señaló Eugenio respecto a la paciencia milenaria de los chinos, porque a nosotros siempre nos gana la coyuntura. Hay que hacer una apuesta por el futuro, donde todos estemos vinculados, y claro, esto comienza con los niños. A mí me entusiasma mucho que más de 120 mil niños en Nuevo León cuentan ya con un programa de la enseñanza vivencial de la ciencia. Me entusiasma mucho que el CINVESTAV traiga en su agenda de investigación métodos avanzados de la ciencia y que se incorporen en las mentes jóvenes la curiosidad, la creatividad, la experimentación, como valores esenciales de su modelo educativo, no la memorización. Este esfuerzo que se está haciendo en Nuevo León se tiene que replicar en otros estados, hasta que todos los niños del país lo tengan. Si la sociedad no se preocupa por su capital humano, quién lo va a hacer.
E. García: A mí me da mucho orgullo que en Monterrey estemos logrando esto, pero no podemos olvidar que México no es tan sólo el estado de Nuevo León. Para mí el gran reto es la pobreza y la marginación del resto del país, por lo que no podemos olvidar la retaguardia, pues si no levantamos al país desde abajo, no vamos a generar confianza y esperanza. Por lo tanto, yo quisiera invitarlos a no encerrarnos en nuestro mundo académico, científico y empresarial, sino también a comprometernos por los que no tienen. Si no nos preocupamos los educados por los no educados, el país no va a salir adelante.
J. Parada: En México nos debemos de plantear sueños y metas ambiciosas, y nos vamos a sorprender cuán capaces somos de alcanzarlos. Lo único que se necesita es entender el contexto global, capacidad e imaginación. Este parque es un sueño hecho realidad gracias a que varios sumamos visión, convicción y actitud. Sin duda, nuestra motivación fue el interés común en esta propuesta de valor. Para que PEPSICO aceptara sumarse a este esfuerzo, tuvimos que competir con otros países y, sin embargo, algo vio la organización que se interesó. Cuando nos preocupamos por tener sueños colectivos, no individuales, la propuesta se hace muy poderosa, y en México debemos crear proyectos colectivos que den una esperanza de prosperidad.
RECUADRO
Características del PIIT, Parque de Innovación e Investigación Tecnológica
* Área total: 70 hectáreas totalmente desarrolladas, con posible extensión de 50 hectáreas más
* Inversión en infraestructura (Servicios de primer nivel y sustentables): 100 M USD
* Inversión en edificios y equipo: 200 M USD
* 8 Universidades: UANL, ITESM, UT, TEXAS A&M, ARIZONA STATE UNIVERSITY, UDEM, UNAM
* 9 Centros públicos de investigación y desarrollo: Mecatrónica, Materiales avanzados, Nanotecnología, Diseño de Producto, Tecnología del agua, Tecnologías en alimentos, Biotecnología, IT & Software, Tecnologías de energía renovable, Óptica, Matemáticas aplicadas y Ciencia de la Salud.
*16 Centros Privados de Investigación y desarrollo tecnológico (Compañías globales y Locales)
* 2 Incubadoras de Negocios en: Nanotecnología y Biotecnología
* Otros servicios de soporte: Hotel con 150 cuartos, Salones de conferencias, Restaurantes y Negocios de servicios
* Generación de 3 500 nuevos empleos en los próximos 5 años: Investigadores, Ingenieros y personal de apoyo |
|