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PANEL DE DISCUSIÓN ILM

EVOLUCIÓN RFID: MITOS Y REALIDADES

 


En aras de entender cómo se comporta el mercado ante el uso e implementación de la identificación por Radiofrecuencia, Inbound Logistics México ha convocado a los expertos para conocer: ¿Qué tanto hemos avanzado? ¿Con qué problemática nos hemos topado? ¿Qué perspectivas podemos vislumbrar a corto, mediano y largo plazo? ¿En qué medida el RFID ya es una realidad en México y en qué terrenos todavía es una utopía?



 
 

PARTICIPANTES:

Eduardo Aldave
Director de Administración y Finanzas
AMECE

Arturo Altuzar López
Desarrollo de Negocios - México, Centroamérica y Caribe
UNITECH

Jorge Arce
Territory Manager
PSION TEKLOGIX

Ernesto Arévalo
Gerente de Operaciones
HASAR MÉXICO

Jerry Banks
Autor, Catedrático e Investigador
ITESM

 



Gabriel Barragán
Gerente de Ventas
UNITECH

Marimar Carballal
Sales Manager – México
AEROSCOUT

Víctor García
Business Development Manager LATAM
INTERMEC

Luis Ángel González Villa
Director General
GRUPO CADI

Ernesto Hernández F.
Regional Business Manager, México
ZEBRA TECHNOLOGIES

 

Alberto Moreno Orellán
Technical Architect
MOTOROLA

CO-ANFITRIÓN:

Omar Pelcastre
XXX
MAS RFID SOLUTIONS

Inbound Logistics México:
Guillermo Almazo G.
Publisher

Carlos Caicedo Z.
Director Comercial

Adriana Leal H.
Editora


 

A. Leal: Para introducir este panel, le doy la palabra a nuestro co-anfitrión, Omar Pelcastre, agradeciéndole nos contextualice cómo se encuentra la tecnología RFID en nuestro país actualmente.

O. Pelcastre: Estamos avanzando y cada vez más rápido. Sin duda, todos los que estamos aquí sentados tenemos más proyectos que hace dos años y con un dinamismo mayor que entonces. Ya no estamos en la época de los pilotos, ahora estamos desarrollando proyectos específicos, y para las empresas el tema ya no es ajeno, tan sólo están buscando el momento adecuado para subirse a la ola. Hoy, fabricantes e integradores, estamos creando y generando mejores soluciones para nuestros clientes por medio de RFID.

A. Leal: Cómo autor del libro XXX y experto en el tema, el Dr. Jerry Banks ha sido acogido por el Tecnológico de Monterrey para la instrucción y liderazgo en proyectos relativos al mismo. Con base en esa experiencia, me permito preguntarle qué opinión le merece la evolución que la tecnología de la identificación por radiofrecuencia está tomando.

J. Banks: Bueno, como ustedes saben, los primeros elementos que dieron pauta al RFID fueron descubiertos entre 1912 y 1915, pero no fue sino hasta finales del siglo pasado que le tocó a Wal-Mart redescubrirla y hacer que sucediera el fenómeno que actualmente conocemos. Tras la determinación de Wal-Mart a utilizarla, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos también se aventuró, junto con otras empresas. De pronto se empezaron a hablar maravillas del RFID y se generó un “boom”. Pero, como todo, el ciclo de evolución llevó a esta tecnología a un punto de cuestionamiento en el que la gente se preguntaba sí su aplicación era real y práctica, introduciendo a ésta en un periodo de negativismo. Actualmente, estamos en una etapa de gran expectación, donde las aplicaciones ya son una realidad y donde las empresas sólo cuestionan si su implementación es apropiada a sus necesidades en este momento. Sin duda, la gran preocupación del mercado sigue siendo el costo, y lo ha sido ya por un buen tiempo. Yo escribí un artículo hace un año, en el contexto de una conferencia que di en el Tecnológico de Monterrey, donde hablé sobre diez cosas que pudieran suceder respecto al RFID en los siguientes años. Una de ellas se refería al uso de tinta orgánica para la impresión de etiquetas, la cual resolvería el problema del costo sustancialmente y decrecería su precio paulatinamente, hasta hacer la tecnología más accesible. En este contexto, hice una investigación, valiéndome de las magníficas herramientas que Google proporciona a los usuarios para vislumbrar tendencias interesantes. A través de ello pude percatarme que el número de visitas de usuarios interesados en temas de RFID bajó considerablemente desde 2004, tanto como el número de artículos escritos sobre el mismo. Por otro lado, el lugar donde más preguntas hacen al respecto es Asia, no Estados Unidos, ni México, ni Alemania. Pude darme cuenta que la mayor fuente de información tanto como de interés sobre el tema es Corea, y Taiwán en segundo lugar, seguido de India. Al comparar las visitas de Estados Unidos con las de estos países asiáticos, la diferencia es brutal. Sin duda, creo que estamos en una etapa en la que andamos evaluando con mucha cautela el tema, desde el punto de vista del costo-beneficio; por lo que una de dos cosas sucederá a corto plazo: o volvemos al “boom” de interés y actividad que hubo hace unos años, o nos iremos alejando del tema cada vez más hasta que vuelva a surgir o resurgir un gran actor en el ámbito de la logística, como lo fue Wal-Mart.

A. Leal: Ante este interesante panorama, ¿qué opinan ustedes? ¿Hacia dónde creen que se incline más la balanza?

J. Arce: Yo comparto la opinión del Dr. Banks en cuanto a que la idea que se tenía respecto al RFID está tomando su nivel de alguna forma. Sin embargo, todavía hay paradigmas o mitos que se tienen que romper, como aquel –quizá el más dañino- de que RFID llegó para sustituir al código de barras. Es muy común escuchar: “es que tenemos código de barras y no podemos cambiar a RFID”. Es claro que cuando comparamos costos de una y otra tecnología, la diferencia es enorme, lo cual pareciera colocarlas en niveles muy diferentes. Es importante que el usuario potencial sepa que RFID no es un sustituto, sino un complemento, y que nos va a mejorar algunos de los defectos o limitaciones que el código de barras tiene actualmente, además de que nos va a permitir crear nuevas funciones tecnológicas donde antes no las había. La sustitución como tal sucederá poco y sólo se dará en aquellos casos en los que el código de barras no era la solución. Nos toca a nosotros trabajar con el mercado en el cambio de esta concepción. Con respecto al costo, es importante también que el cliente potencial entienda que sólo hay una solución para cada requerimiento y que, si la solución es RFID, el costo estará plenamente justificado. No verlo de esa manera es tanto como suponer que un enfermo con dolor de estómago llegara al hospital, pidiera la lista de precios, y solicitara una cesárea porque la tienen en oferta. No, el doctor es quien determinará qué es lo que el paciente necesita y el precio es lo de menos, porque es la solución al problema, y por tanto, el paciente estará dispuesto a pagarlo.

E. Aldave: Nosotros en AMECE compartimos tu idea, Jorge, creemos definitivamente que el RFID no es un sustituto del código de barras. Efectivamente, así se pensó durante mucho tiempo, sobretodo cuando no estaba muy maduro el mercado. RFID y Código de Barras son dos productos que deben convivir simultáneamente, incluso en algunos proyectos nosotros proponemos primero adoptar el código de barras, para después pasar a una tecnología RFID, porque creemos que el principal problema no está en la tecnología, la cual hoy en día está lo suficientemente robusta en miles de aplicaciones como las casetas de acceso o IAVE en las autopistas, por ejemplo, sino en los procesos. Sin embargo, sí creemos que el costo sigue siendo el gran obstáculo. Al final del día todo se traduce en costos y tiene que haber un retorno de capital.

A. Moreno: A muchos de los aquí presentes nos tocó vivir el proceso de evolución del código de barras por ahí de los años noventas. En aquel tiempo también la gente llegó a pensar que este producto era la solución a todos los problemas, sin reparar en todas las implicaciones. Las empresas empezaron al revés de cómo está sucediendo actualmente con RFID. Primero implementaron y después buscaron cómo responder preguntas sobre quién iba a imprimir, quién iba a leer la información y quién iba a explotarla. Le tomó un tiempo a la gente entender que el código de barras no era tan sólo pegar una etiqueta, sino qué hacer con esa información. Poco a poco fueron dándose cuenta de todo lo que podían hacer con ella. Pero, ciertamente, el sistema no trabajaba por sí solo, lo hace funcionar la gente, por lo que fue necesario cambiar los procesos, adaptar los sistemas, capacitar. RFID no es tan sólo apretar un botón y ver mágicamente cómo se despliega en tercera dimensión un inventario, no. Ciertamente es un mecanismo de captura que nos va a ayudar a hacer más eficientes los procesos a fin de cuentas, pero implica hacer varios ajustes previos.

L. A. González: Definitivamente esto es parte de una evolución, consecuencia, del redescubrimiento que nos comentaba el Dr. Banks. Este proceso evolutivo, como bien comenta Alberto, va de la mano con la evolución de las necesidades de las empresas. Hoy en día las necesidades son diferentes a aquellas de hace 20 o 30 años. Hoy, la visibilidad es indispensable para tener un control desatendido, para asegurarse que los números y flujos de mercancías, de personas, de objetos que se están queriendo identificar corresponda realmente a lo que ellos están esperando ver y que no estén supeditados a los errores humanos, y esto, como objetivo, es parte de una evolución. Hablaba el Dr. Banks del dinamismo que Asia muestra respecto al tema RFID, ciertamente nosotros lo vemos en las diferentes exposiciones a las que asistimos. Los que de alguna u otra forma van a la vanguardia en esta materia son los asiáticos. Ciertamente nos están inundando de equipo, tags y nuevos conceptos, tan avanzados que no son compatibles con el momento tecnológico de México. Sin embargo, es interesante analizar el enfoque con el que cada región aborda esta evolución, mientras el asiático busca colocar sus productos, el americano y el europeo buscan resolver sus necesidades. La complementariedad de ambos enfoques es lo que actualmente está equilibrando la oferta, y nosotros debemos buscar ese equilibrio también en México.

E. Hernández: A mi me parece que en este momento la curva de evolución va para arriba. Me parece que perdimos mucho tiempo con información de Internet y publicaciones poco serias, con expectativas irreales sobre el RFID. Hace cuatro años veíamos artículos ridículos y la gente creía que sabía del tema sólo porque los leía, sin darse cuenta de que el mundo no estaba preparado en ese momento para las aplicaciones que en ellos se vislumbraban, y me parece que eso causó desilusión en el mercado, enfriando el entusiasmo que sobre el tema se tenía. Después, cuando se daban cuenta de que las implementaciones de RFID requerían mucho más que un tag o una impresora o un portal, y que lo de menos era comprar el equipo, si los sistemas no estaban preparados, la desilusión aumentó, generando el retraso que hoy en día percibimos; pero tenemos que entender que la evolución es paulatina y que hablar de altas expectativas fuera de tiempo nos hace mucho daño a todos.

A. Leal: Veo que gran parte del problema han sido los mitos que se han generado alrededor del tema y que han desvirtuado la funcionalidad del RFID. Sin duda, los medios de comunicación especializados jugamos un papel de responsabilidad importante en cuanto a la correcta difusión de contenidos que no sólo informen generando interés a partir de la especulación sensacionalista, sino que eduquen al mercado. ¿Cómo creen ustedes que debiéramos vincularnos en esta labor ustedes, fabricantes e integradores, y nosotros los medios?

E. Arévalo: Yo creo que es un proceso evolutivo, ciertamente hubo mucha información mala en el pasado, no sólo de medios, sino también de empresas que no supieron dar una solución correcta al cliente en una primera instancia y por otro lado el cliente, que generó mucha desconfianza; pero cada vez el problema, en este sentido, es menor. No obstante ello, como fabricantes o compañías integradoras debemos involucrarnos en dar soluciones bien pensadas y tener la infraestructura para ofrecer un piloto de prueba de factibilidad tecnológica donde él pueda tocar la tecnología y palpar su funcionalidad, un piloto híbrido donde pueda observar la complementariedad del código de barras y el RFID, pero ciertamente hay que estudiar y conocer de manufactura y logística para saber dónde colocar una zona de lectura, para llevar a cabo la prueba.

J. Arce: Adriana, sobre la necesidad de vincularnos fabricantes, integradores, medios y mercado, yo veo una importante oportunidad hoy en día. Ya Alberto hablaba de historia y nos recordaba como en los noventas cambiaron los procesos, de ser manuales a ser automáticos, con cómputo móvil y con impresoras de etiquetas, y como, posteriormente vino un siguiente ciclo cuando las empresas se abrieron a un nuevo cambio de tecnología. Hoy, creo que estamos llegando al final de este segundo pico de cambio tecnológico. Ahora, en el 2009, debemos provocar un nuevo pico y es justo donde tenemos una labor importante todos. Para identificar cuál es el mensaje que debemos conjuntamente comunicar, me permito volver al ejemplo del hospital. Si el paciente se está muriendo, o le dan la medicina correcta o se muere. El costo, la dificultad tecnológica, el cambio de paradigmas, el riesgo, son parte de las molestias y dolores naturales que el paciente tiene que sufrir antes de curarse, no lo podemos evitar. Quizá entonces, la pregunta que debiéramos hacernos es qué es preferible: que muera sin dolor o que siga viviendo, aunque sufra un rato.

M. Carballal: Creo que nosotros los fabricantes también tenemos una responsabilidad muy grande. Coincido en que los mitos nos han hecho mucho daño. En AeroScout tenemos una problemática distinta, no quiero con ello decir que estamos en un segundo paso, sino que dentro del gran mundo del RFID, nosotros ofrecemos una tecnología muy puntual, que es RFID Activo sobre redes inalámbricas, que es el estándar 80211, y en este caso, el mito es que somos la competencia del RFID Pasivo, cuando estos se complementan entre sí. La tecnología por sí misma es buena, el tema es cómo la implementamos. No se me había ocurrido el tema del hospital, buenísimo para explicar el problema de la implementación. Yo utilizo una analogía similar: Compro una motocicleta de pista carísima, me la llevo a la montaña y en 15 minutos se estropea. Obviamente acabo diciendo que la moto es malísima, que no sirve y que todas las motocicletas son una porquería. Siento que algo así está pasando con la tecnología, por lo que tenemos una doble responsabilidad, primero resolver aquello que se descompuso o malinterpretó en su momento, y segundo, posicionar adecuadamente la tecnología, ubicándola o contextualizándola dentro del amplio mundo RFID, ya que son varias las tecnologías ahí presentes y cada una tiene una aplicación distinta: Aplicar la medicina correcta a la enfermedad diagnosticada. Coincido en que hoy tenemos una oportunidad para hacer las cosas bien, tanto en la oferta de soluciones adecuadas, como en la difusión de la información correcta.

V. García: Yo creo un punto muy importante a tratar también es la evolución que las empresas han tenido a la par de la tecnología. Hoy en día las empresas están trabajando bajo demanda, esto implica que no pueden seguir haciendo consolidaciones, o trabajar a base de lotes. Esto significa que las empresas no pueden esperar la consolidación del mes o la de la oficina X o Y, o la de la planta sutana o mengana, para dar algún tipo de información o resultado, porque una vez que pasó un problema, una oportunidad o tuvieron una demanda específica, ya no pueden reaccionar, ya pasó. El trabajar un mercado bajo demanda implica tener más información del mercado, de los clientes, de la competencia, y son muchas más las cosas que se tienen que valorar y tener en cuenta. El manejo de esta información, cada vez más compleja, se hace mucho más fácil con la tecnología RFID. Sin embargo, ante este escenario, es increíble toparte todavía con empresas que insisten en querer seguir trabajando como lo hacían hace 20 años, porque según ellas, les sigue funcionando. Pareciera que muchas empresas ya se les olvidó que cuando implementaron el código de barras tuvieron que hacer muchos cambios y ajustes, primero cambiaron las etiquetas, después cambiaron los empaques. Pero ahora no quieren molestarse en hacer nada nuevo. Cómo pretenden modernizarse sin hacer cambios. Yo creo que en este sentido, ustedes los medios pueden ayudarnos mucho. Necesitamos sensibilizar al empresario respecto a la necesidad del cambio.

A. Altuzar: Creo que en materia de educación, nosotros los fabricantes somos completamente responsables junto con nuestros socios de negocio, pues al momento en que se nos solicita una implementación, nosotros somos los responsables de decir no se puede, si es el caso, y explicar por qué. Ciertamente tenemos que difundir primero qué es RFID, pues no es un tema de moda. Es urgente derribar todo tipo de mito.

O. Pelcastre: Si eventualmente el mercado tiene miedo por todo este desdibujo de lo que el RFID es y no es, ¿no será que el camino adecuado y conjunto es primero generar confiabilidad? Yo creo que nuestra responsabilidad es sembrar confianza. ¿Cómo? Trayendo casos de éxito de lo que sí sirve y mostrando cómo retorna la inversión. Con los medios en conjunto podemos dar a conocer estos casos.

E. Aldave: Sí, yo también quisiera ahondar en el tema de la mala información. Como Asociación nos sentimos responsables de la difusión, la capacitación y la promoción de grupos de trabajo, definitivamente está dentro de nuestro core business, como promotor de estándares y tecnologías. Hace un par de años hicimos un laboratorio de EPC, y si bien no ha avanzado tan rápido como quisiéramos, no le hemos restado prioridad. Muchas empresas lo han visitado y pretendemos que este año sean 1,500 empresas las que lo hagan, con 2,500 personas. Es necesario que la gente conozca las nuevas tecnologías usándolas. Omar tiene mucha razón en el sentido de que las empresas deben confiar en la tecnología a partir de conocer casos de éxito y de ello también nos sabemos responsables, pero sí es necesario eliminar todos estos mitos y falsas creencias acerca del tema.

M. Carballal: No debemos olvidar el sector educativo, pues ahí están los futuros profesionistas, los que van a implementar estas nuevas tecnologías el día de mañana. Como fabricantes siempre estamos queriendo posicionar nuestra marca, pero antes de hacerlo debemos posicionar la tecnología, y qué mejor que con los jóvenes universitarios.

J. Banks: Cuando empecé a involucrarme en el tema, uno de mis colegas me dijo que RFID no era necesario, cuando teníamos el código de barras, dado que todavía no hemos explotado del todo las posibilidades de éste. En el Tecnológico de Monterrey tenemos un centro de innovación de RFID, donde estamos explorando muchos ámbitos en donde esta tecnología puede contribuir, desde la función básica de registro. Ahí tenemos el ejemplo del tráfico vehicular, donde con el uso de chips podremos saber cuántos y cuáles vehículos pasaron por un punto en particular, o la infinidad de funciones que podremos controlar por medio de las licencias de manejo con chip. En el mismo Tec encontramos una infinidad de aplicaciones posibles. Es común recibir la llamada de un padre solicitando apoyo para verificar si su hijo se encuentra dentro de las instalaciones, tras una aparente llamada de secuestro recibida. El RFID nos permitiría colocar lectores que registren la entrada y salida de alumnos y personal de y hacia diferentes áreas del campus; de esta manera podríamos localizar en dónde se encuentra alguien con exactitud. En fin, un laboratorio de innovación siempre se hace necesario para crear soluciones futuras.

A. Moreno: Para no ser injustos, es necesario decir que México ha generado casos de éxito a nivel internacional que han sido únicos, puntos de lanza en diferentes sectores verticales. México ha adoptado bien la tecnología, quizá no a la velocidad que quisiéramos, pero lo ha hecho. No hay que ser tan injustos y decir que ha habido mala información. Sí la ha habido, pero no por ello se han dejado de dar pasos importantes. Hoy la tecnología nos está facilitando mucho las cosas. El escenario ha cambiado sustancialmente de unos años a la fecha. RFID ya es una realidad en México y hay que decirlo. De tener clase uno y clase cero, donde teníamos una serie de problemas básicos, como aquellos en donde el mismo cuerpo humano generaba interferencia, ahora cumplimos con la norma internacional, ya es un ISO.

E. Hernández: No queriendo ser repetitivo, sólo me gustaría puntualizar algo, para reforzar. Primero, con respecto al precio, me es importante recordar con qué facilidad confundimos la reducción de costos con la reducción de precios. Es común escuchar: “tengo una presión tremenda de la dirección para reducir costos, así que dame tu mejor precio”, cuando en realidad la reducción de costos tiene que ver con las eficiencias más que con los precios. Por otro lado, y apelando a la innovación de la que hablaba el Dr. Banks, es necesario recordar que las aplicaciones del RFID no necesariamente son logísticas, por lo que, al comunicar sobre el tema, no debemos enfocarnos únicamente en las soluciones del RFID pasivo, sino también en las del activo, o las de generación dos, empezando por explicar las diferencias. La gente tiene que entender que el RFID puede cubrir un amplio espectro de solución en infinidad de áreas y giros.

L. A. González: En esa misma línea, el paraguas del RFID es tan amplio que puede ser un laberinto para aquel que quiera explorarlo. Cuando un cliente llama para pedir una solución de RFID, el integrador va a llevar lo que conoce, y si su modalidad no se ajusta a la demanda o problemática del cliente, lo más seguro es que el integrador acabe diciéndole que la tecnología de radiofrecuencia no está lista para su necesidad y que habrá que esperar. Todos los que trabajamos con esta tecnología tenemos la responsabilidad de educarnos, actualizarnos y conocer todas las variantes de la misma. Si la modalidad que nosotros vendemos no resuelve el problema del cliente, tener la capacitación suficiente para suponer qué otra modalidad sí pudiera resolvérselo y poner al cliente en contacto con aquellos que la manejan. El mundo híbrido del RFID Activo con el Pasivo es una realidad y ambos se complementan para una infinidad de soluciones. Tenemos que ser innovadores, creativos y proactivos. Para ello, la capacitación es fundamental. En Grupo Cadi estamos muy orgullosos de poseer el primer laboratorio de RFID híbrido en América Latina, con el cual jugamos un rol muy importante en la educación del mercado. Tenemos manera de ofrecer un programa muy específico para subir a los integradores que quieran explorar este complejo mundo del RFID y los capacitamos para que conozcan ambos mundos y puedan transmitir en sus mercados la posibilidad de una solución híbrida.

A. Leal: Ustedes hablan de la necesidad de difundir el tema correctamente para culturizar al mercado y derribar mitos dañinos, de alinear procesos para que la tecnología sea realmente eficiente, y de transmitir adecuadamente la relación costo-beneficio a los clientes potenciales. Todo, para generar ese pico de atención, interés y demanda del que hablaba Jorge hace unos minutos. Pero, ¿por dónde empezamos? ¿Qué es primero?

G. Barragán: Por el fabricante. Éste es el que debe de alinear los requerimientos para poder vender el equipo, entre ellos debe solicitarse una certificación obligatoria. Todos quieren posicionar su producto en el mercado, pero debemos tener cuidado a quién le vendemos y para qué funciones.

O. Pelcastre: Yo creo que tiene que ver con una estrategia conjunta. Es necesario comunicarnos con las verticales y con los organismos empresariales que dirigen esas verticales, a través de los medios especializados de esas verticales, para culturizar al cliente potencial, porque éste no sabe lo que quiere por definición. El cliente puede ser muy activo y buscar por Internet soluciones diversas, pero también perderse entre ellas, porque no es especialista en tecnología y ésta cada vez es más compleja. Al final del día el objetivo será encontrar conjuntamente la solución a la medida precisa del cliente, como cuando uno compra zapatos. Si yo compro un número más chico o uno más grande, simplemente no podré usarlos, la tecnología es así, o es a la medida o no sirve.

J. Arce: Bueno, parte de la responsabilidad que tenemos como fabricantes es la de adelantarnos a las necesidades del cliente, porque finalmente nosotros fabricamos “herramientas” para que el cliente realice trabajos diversos. Los fabricantes debemos ser visionarios para que cuando surja esa necesidad, nosotros tengamos la herramienta adecuada para solucionar su problema. En Psion Teklogix, el 15 por ciento de nuestro personal, a nivel global, únicamente se dedica a escuchar las necesidades del mercado, a conocer las tendencias del futuro, para diseñar los productos que en un año o año y medio solucionará problemas futuros.

L. A. González: Los fabricantes a final de cuentas nos acercan los productos, nos acercan la tecnología, pero ciertamente el trabajo es conjunto, ellos fabrican a partir de las necesidades que comunica el mercado tener, pero esto requiere comunicación, vinculación y trabajo en equipo. En México, por ejemplo, ni el 1 por ciento del mercado tiene idea del alcance del RFID, si sumáramos fuerzas con los fabricantes. Es en ello en donde los medios se deben enfocar, en abrirle los ojos a los clientes respecto a estas posibilidades.

A. Leal: Hay una realidad en este sentido. Cuando los medios queremos conocer y publicar casos de éxito nos topamos con el gran secreto de confidencialidad y la información se reduce a una escueta mención de lo que alguien hizo, sin aportar mayor conocimiento. ¿Ustedes están dispuestos a compartirlos?

E. Aldave: Ciertamente necesitamos trabajar conjuntamente -fabricantes, integradores, medios, asociaciones- en dos vertientes: Primero, generar una campaña de difusión, concreta, clara y uniforme que desmitifique la tecnología. Después, desde el trabajo individual, compartir los casos de éxito. Si seguimos buscando cómo comernos el mercado solos, cuando éste es chico, vamos a seguir atorados. Tenemos que ponernos de acuerdo, trabajar conjuntamente y compartir esfuerzos. Lo hacen otros sectores, no veo por qué nosotros no.

A. Leal: Nosotros visitamos muchos eventos relacionados con la logística y nos llama la atención no ver mayor presencia del tema RFID. De manera muy salpicada observamos de pronto un conferencista -hablando de lo más elemental del mismo-, una que otra muestra de alguna aplicación, pero nada relevante y nuevo. ¿Qué es lo que esto nos proyecta? ¿Es desconocimiento del tema o falta de interés del mercado?

A. Moreno: Es falta de visión. Visión en torno a una tecnología que está completamente madura en otras partes del mundo. Es increíble que en México no existe un foro especializado de RFID como debería de ser. Cuando uno va a ver algo sobre el tema, se topa con lo mismo de hace dos años. En este sentido, fabricantes y asociaciones se deben poner las pilas. Necesitamos hacer una convocatoria seria y masiva para crear un evento de RFID en México, donde las empresas conozcan verdaderamente la tecnología, aplicaciones y midan sus alcances.

M. Carballal: Dado que no hay foros especializados, como fabricantes nos tenemos que colgar de lo poco que hay para posicionar nuestro producto, pero sin mayores resultados. En Estados Unidos hay eventos de RFID prácticamente todos los meses, y están llenos de gente que domina el tema, que no va a conocer qué es el RFID, sino a conocer qué es lo nuevo. Mucha gente de México va, pues a nosotros nos pasan el reporte de aquellos mexicanos que se acercaron preguntando por soluciones diversas, para que nosotros los atendamos en este territorio. Cuando hablamos con ellos para dar seguimiento, notamos un entusiasmo ávido y expectante de que aquello que vieron allá llegue a México. Yo me sumo a esta iniciativa como fabricante, es urgente un foro especializado.

V. García: Por ahí hay un estudio que dice que el costo de las cadenas logísticas en la mayoría de las empresas mexicanas es del 50 por ciento o más, no dice específicamente planta o almacén o patio o materia prima, sino la cadena logística como tal. Normalmente los proyectos se manejan por área, pero en las mismas empresas trabajan como silos, las diferentes áreas trabajan de manera aislada, sin comunicarse entre sí y entre ellas mismas se echan la bolita cuando se trata de buscar un responsable. Al final, cuando quieres hacer un proyecto de alta visibilidad, requieres alta colaboratividad, pero si entre ellos no platican, no hay manera de que proyectos como el RFID entren a la empresa, pues la tecnología se desarrolla a partir de la información, de los datos, y las modificaciones o ajustes que se hagan en un área afectará necesariamente a otra. Aquí es donde hablar de la evolución de la tecnología implica hablar de la evolución de la empresa. Los ERP, por ejemplo, son grandes sistemas para guardar información, repositorios de datos, pero no son sistemas inteligentes. RFID, sí puede ir más allá del ERP, pero también requiere ser alimentado con datos. Si yo quiero tener un sistema proactivo y dejar atrás los reactivos, tengo que empezar por cambiar mi manera de pensar, para también ser proactivo y no reactivo. El problema principal es que en México sólo trabajamos con lo que conocemos, no con lo que viene, no tenemos por costumbre adelantarnos a los hechos, reaccionamos cuando ya tenemos el problema encima. No somos muy buenos para adoptar tecnologías nuevas, normalmente nos esperamos a que lo prueben otros primero. La pregunta es si las empresas están preparadas para el RFID.

O. Pelcastre: Yo quiero retomar por último el tema del foro, el cual me hace mucho ruido por dos razones. La mayoría de ustedes compartieron conmigo el lanzamiento de EPC Global. No sé si recuerdan la gran expectativa que había, y la sensación de la gente de estar en un foro especializado donde sólo se hablaba de tecnología, soluciones y casos. El foro estaba lleno, comunicándonos la avidez de un mercado urgido de orientación e información. A partir de haber vivido dicha experiencia, sí creo, en definitiva, que hace falta ir más allá del Congreso que hoy tiene AMECE. Yo invito a todos los presentes a que nos sentemos en otra mesa y organicemos un evento para que el mercado conozca las soluciones que hoy existen y que son posibles. Y puntualizo mi segundo punto recordando que la forma en que elimino el factor miedo en las empresas es generando confianza y certidumbre, ¿cómo? Mostrando lo que sí funciona, poniendo casos en la mesa y llevando a mis clientes a ver, oír y tocar la tecnología. Vale la pena recordar lo que sucedió en aquel tiempo en que Wal-Mart advirtió a todos sus proveedores que si no ponían código de barras en sus productos ya no les compraban. Cualquier cantidad de cosas sucedieron en cascada. Hoy, más allá de esperar a que un Wal-Mart nos obligue, debemos promover la implementación del RFID, conduciendo a las empresas para que se conviertan en “drivers” de implementación.

E. Arévalo: Creo que América Latina y específicamente México, se está convirtiendo en un laboratorio de empresas trasnacionales. Tenemos el ejemplo de Volkswagen, el corporativo Münich está viendo con interés lo que aquí se hizo, porque ellos se gastaron tres veces más y no lo lograron. Invertir en educación, en una campaña, en un foro bien vale la pena. Tenemos una gran oportunidad y estamos siendo observados por el resto del mundo, por lo que es muy importante no perder de vista el tema de la visión.

G. Barragán: Sí todos los aquí presentes le estamos apostando al RFID, es porque estamos convencidos de su potencial, pero ciertamente tenemos que ser cuidadosos en la forma en que aplicamos la tecnología. En Unitech estamos convencidos de ello y nos comprometemos a seguir haciéndolo.

A. Altuzar: Para reforzar lo que dice Gabriel, como fabricantes también estamos conscientes de la alta responsabilidad que tenemos de cuidar los canales de distribución de nuestros productos. No podemos aceptar que nuestros representantes dominen el tema de código de barras y no el de RFID, por lo que estamos seleccionándolos cuidadosamente con base en un programa estructurado, donde definimos quién sí y quién no, con el único objetivo de cuidar la seriedad de esta tecnología.

A. Moreno: También, como fabricantes, estamos tratando de ser muy responsables con nuestros socios de negocio. En Motorola estamos buscando la manera de certificarlos, como una forma de reconocerles y validarlos.

E. Aldave: AMECE está completamente alineado en el tema de RFID. Estamos por habilitar un centro de innovación donde van a poder conocer de una forma vivencial la tecnología. El proyecto es ambicioso, por lo que no lo tendremos listo antes del año y medio, pero con ello demostramos también nuestro compromiso y responsabilidad sobre el tema.

J. Banks: RFID no funciona como la televisión. No es tan sencillo como conectar el aparato, oprimir un botón de encendido y disfrutar lo que la señal capta. Hay muchas fuentes de radiofrecuencia. En este salón hay unas, en el de al lado hay otras, por lo que cada aplicación es única. Hasta que nosotros no resolvamos ese problema, no seremos capaces de tener una aplicación general. Tendremos que ser pacientes. Por lo pronto, necesitamos buscar nichos de oportunidad donde nuestro servicio sea realmente requerido y hacer las contribuciones adecuadas para seguir abriendo camino.

J. Arce: Redondeando muchas de las ideas que aquí se plasmaron, las cuales me parecieron muy interesantes, yo concluyo que debemos pensar fuera de la caja, de la caja de las aplicaciones, de la caja del código de barras y buscar nuevas formas de solucionar los problemas, pero también nuevos problemas que solucionar. El código de barras no resuelve muchos de los problemas que el RFID sí. Pero para poder hacerlo es necesario hacer hincapié en la capacitación, desde los jóvenes universitarios hasta los altos directivos de las empresas. La responsabilidad de la educación no es sólo del fabricante, sino del canal. Psion Teklogix ha cambiado totalmente su forma de comercializar su producto volcándose totalmente al canal, el cual nos da el contacto directo con los usuarios. Es por medio de éste que nosotros podremos llegar a influir y abrir esta visión de la que hemos hablado en la mesa.

 

(RECUADRO)
 PROBLEMATICAS LOGÍSTICAS EN LA CADENA AUTOMOTRIZ
 El tema de empaques retornables para un mejor resurtido de piezas se convirtió para Volkswagen de México en una prioridad dentro de su área de refacciones en planta (que cuenta con tres almacenes, dos de ellos dentro del mismo establecimiento y el tercero fuera de las instalaciones), pues necesitaba tener la pieza correcta en el lugar correcto y en el momento justo. Así, Volkswagen de México reemplazó cajas de cartón por empaques retornables con tecnología RFID, lo cual le permitió no sólo un ahorro de 30% en el consumo anual de cajas de cartón, sino un proceso continuo en el área de refacciones con disminución de reclamos anuales, y una reducción total de 30 mil dólares mensuales en la planta. El próximo paso es trasladar ese proyecto a Guadalajara y Monterrey. “Atacamos dos mercados, uno nacional con 300 concesionarios a lo largo de todo el país, y el mercado de exportación, donde se surten refacciones a plantas de Volkswagen en Brasil, Argentina y Estados Unidos, por lo cual demandábamos un surtido preciso y un control en el tipo de empaque donde se enviaban las piezas”. Se buscaba optimizar el proceso de surtido de refacciones en coordinación con las empresas transportistas, con el fin de reducir el tiempo de entrega a la red de concesionarios de esa planta, cuyos tres almacenes suman una superficie de 131.000 m2 con un volumen de piezas de 2.300.000 para el mercado nacional.
 
LA IMPLEMENTACION
Para llevar a cabo el reemplazo del tipo de empaque, esta empresa implementó un sistema de control que le permitiera administrar esos empaques retornables usando tecnología de identificación por radiofrecuencia. Para tal efecto, introdujo antenas de RFID de Hasar México con el objetivo de leer la mercancía en el momento de salir de los almacenes.

En el desarrollo del concepto de RFID, se modificó la plataforma tecnológica existente de acuerdo con las necesidades del negocio de las refacciones en Puebla. La implementación tomó 8 meses. El negocio de las refacciones no se podía detener, por lo que el primer día no arrancaron con los 82 concesionarios, “fuimos poco a poco hasta que en las primeras tres semanas logramos cubrir las 82 empresas”.
 BENEFICIOS RETORNABLES
El proceso de operación en el área de refacciones de la planta poblana es el siguiente: se empacan las piezas en las cajas de plástico y en los carritos metálicos, después se realiza una lectura manual de los códigos de barras de dichas cajas de plástico; se imprime el embarque y, finalmente, tanto los carritos como las cajas pasan por un andén de salida, se lee en automático y se envía el producto a la concesionaria. De esa forma, el concesionario recibe sus refacciones en empaques retornables y en carritos metálicos, eliminando así la caja de cartón. Respecto al área de refacciones, se agilizó el proceso de surtido, se redujeron las lecturas de códigos de barras y, gracias al RFID, se suplieron ciertas lecturas en el proceso de despacho de la mercancía. Son la primera planta del grupo con tecnología RFID, en el departamento de refacciones dejaron de utilizar un millón y medio de hojas de papel en los tres almacenes, tienen un proceso continuo y la gente tiene la certeza de que lo que están enviando tiene menor cantidad de reclamaciones anuales. “El RFID dio una ventaja en términos de tiempo porque ya no se necesitan hacer lecturas, sino que se pasan los carritos metálicos con las cajas por los andenes de salida y se produce mayor movilidad del producto”.
 
EL PASO SIGUIENTE
Para la segunda fase se tiene contemplado abarcar ciudades de Guadalajara y Monterrey con aproximadamente 80 concesionarias. Además, el proyecto continuará aplicándose en paralelo en los almacenes internos de la compañía.

 

 
     


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