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A. Frías: Sin duda, el tema de la tecnología es verdaderamente interesante. El hecho de que sea el uso e implementación de ésta el parámetro de medición para determinar si un país es avanzado o no, nos da una idea de la relevancia del tema. Ante el flujo de productos, cada vez más complejo, la conectividad y la información son lo más importante. ¿Cómo estamos posicionados nosotros con respecto a otros países? ¿Qué debiéramos hacer en México para construir una plataforma tecnológica apropiada? Ustedes que viven la tecnología día a día, ¿cómo perciben la realidad de nuestro país en este sentido?
R. Tatemura: En los últimos diez años ha ido creciendo la demanda de aplicaciones empresariales dedicadas a automatizar e integrar los procesos de negocios. Pero aun así, comparándonos con el mundo, hay un retraso importante ante la resistencia del empresario a invertir en tecnologías de la información que le permitan ser mucho más competitivo, aplicando estrategias logísticas de una manera mucho más efectiva y eficiente. En Intelisis, por ejemplo, nos preocupan particularmente las empresas pequeñas y medianas, donde el riesgo que se tiene ante la pérdida de visibilidad en productos perecederos (alimentos y bebidas), es altamente peligroso. El hecho de que en México no esté reglamentada la trazabilidad de productos en estos niveles, nos saca de competencia con respecto del mundo, aun cuando haya empresas grandes que manejen cadenas de valor con excelencia. Sinceramente, considero que aún estamos lejos de lograr que las empresas mexicanas logren el grado mínimo aceptable de automatización en sus procesos, pese a la conciencia que ya hay sobre la importancia de hacerlo.
A. Frías: Ciertamente es necesario incrementar el grado de conciencia, pero ¿cómo lograrlo?
I. Fernández: Hace poco hicimos un seminario con un grupo empresarial en Toluca, y una de las preguntas más interesantes que surgió en el foro, ante los valores que la logística ha agregado al costo-beneficio, fue, ¿me conviene más producir o comercializar? Pocos empresarios supieron contestar, lo cual nos muestra la gravedad del problema. Sin duda el impacto de las estrategias asiáticas ha golpeado al sector industrial, al grado de no saber si sigue siendo conveniente producir, pero creo que en gran medida el sector de tecnologías de la información es responsable de esta falta de motivación, pues hemos hecho un mal trabajo en lo que se refiere a la venta e implementación de sistemas ERP, por ejemplo. Hay en el mercado una cantidad importante de malas experiencias de empresarios que han invertido en estos sistemas sin poder operarlos adecuadamente y sin tener un retorno de capital oportuno. Si el empresario, teniendo apenas conciencia de la necesidad de automatizar sus procesos se arriesga, comprando e implementando sistemas a un costo altísimo y sin un retorno significativo, entonces la conciencia de nada sirve. Yo creo que en muchos casos, la conciencia existe, pero no así la certidumbre y la confianza. Debemos proveer herramientas a un costo accesible para las pequeñas y medianas empresas, con un compromiso serio en el proceso de implantación, ofreciendo garantías reales vía contrato.
A. Frías: Yo me iría más allá. He escuchado que muchos de los jugadores importantes en materia tecnológica no han querido venir a operar a México, por considerarle un mercado inmaduro todavía. Esto implica que, al ser poca la oferta, los costos se encarezcan. ¿Cómo hacer de México un mercado atractivo?
R. Tatemura: Confianza, ante todo. Si los contratos de compra-venta de sistemas, por ejemplo, garantizan la devolución del pago en caso de no quedar el cliente satisfecho, las cosas cambiarán paulatinamente.
I. Fernández: Sin duda, hacer compromisos sobre los resultados es la clave, y de ello depende la permanencia de los jugadores en el mercado. El grupo de proveedores TI para la logística en México es del tamaño de un juego de dominó, por lo que hay que saber aprovechar el potencial del mercado y la oportunidad de crecimiento que hay en él. Creo que, sin duda, la responsabilidad de hacer este mercado atractivo está de nuestro lado. Además, no debemos olvidar que México es la puerta a Latinoamérica, pues a excepción de Brasil, los otros mercados significan generación de economías de escala.
O. Pelcastre: Yo creo que también habría que desmitificar las tendencias. De pronto quisiéramos abrigar cuanta tecnología surge en el mercado global, cuando en realidad no estamos listos para ella. Es importante entender que, antes de seguir los pasos de las grandes compañías globales, hay tareas pendientes que realizar todavía. Con ello quiero secundar la opinión de que para ser un mercado atractivo hay que madurar, alineando previamente una serie de procesos.
R. Hernández: Me pregunto qué tanto depende la maduración de las empresas del grado de conciencia de éstas ante las demandas de competitividad, y qué tanto de las exigencias del mercado interno. En la SE, por ejemplo, hemos visto como un productor de jitomate presenta el mismo producto de manera diferente ante un mercado extranjero exigente y un mercado nacional tolerante. Evidentemente, este productor ha tenido que modernizar sus procesos para cumplir con el mercado que se lo exige, ¿porqué no utiliza esa misma tecnología para darle un mejor servicio al mercado interno?
J. García: Yo me permitiría distinguir dos ejes de acción para competir tecnológicamente: uno es el desarrollo y otro es la implementación. En México, pese a tener la capacidad de desarrollo, la desvinculación entre empresa-gobierno-universidad impide la indispensable comunión entre estos sectores para que los desarrollos tengan el apoyo económico, la justificación sustentable y la investigación suficiente, condición que sí se da en los países desarrolladores. Si bien la implementación es importante, también lo es la obtención de una correcta visión ante el desarrollo.
A. Frías: Ciertamente hemos visto como empresas se van a Centroamérica, por ejemplo, a desarrollar su paquetería. ¿Qué buscan allá, que no encuentran aquí?
I. Fernández: Facilidades. El surgimiento de desarrolladores latinoamericanos como Uruguay o Argentina tiene que ver con las facilidades que sus gobiernos brindan. Tras haber expulsado en el pasado al 20 o 30 por ciento de su población hacia el extranjero, hoy el gobierno argentino ha entendido que es vital, para la sustentabilidad de su economía, no sólo apoyar el desarrollo tecnológico dando incentivos muy atractivos a las empresas interesadas, sino también sacrificar la ganancia política, haciendo esfuerzos por encima de intereses partidistas o periodos presidenciales, circunstancia que en México aún se antoja remota.
C. Pineda: Me parece que no podemos perder de vista la realidad del mercado mexicano. El 80 por ciento de las empresas medianas y pequeñas que conforman la mayoría del mercado nacional, no cuentan con computadoras, ¿cómo hablarles de tecnología? Hay un gran desconocimiento de los empresarios de qué se puede hacer con la tecnología, lo cual nos lleva a otro importante aspecto que debemos considerar, la educación del mercado. No es extraño encontrar en las pocas empresas grandes a todos los jugadores TI, pues el universo de clientes potenciales es muy reducido.
O. Pelcastre: Bueno, hablando de educación, me gustaría poner sobre la mesa un fenómeno común que vale la pena analizar, el hecho de que los clientes no quieren ser los primeros en experimentar una nueva tecnología, pese a la ventaja competitiva que ello les pudiera proporcionar. ¿Qué les hace pensar que serán conejillos de indias? Remontándonos a la educación más formal con la que contamos, la universidad, veo con incredulidad la ausencia de laboratorios tecnológicos donde se puedan probar, palpar y ver las nuevas tecnologías. La instalación de estos laboratorios debiera surgir del interés empresarial, que sumado al interés natural de la academia, buscara erradicar ese temor ante lo nuevo y desconocido. Y, ¿quién debiera promover dicha vinculación? El gobierno.
R. Hernández: Pero las empresas tampoco quieren ser el conejillo de indias de los proyectos escolares. Por otro lado, si el 80 por ciento de las Pymes le dan empleo al 90 por ciento de la población, es claro que el target son las Pymes, sin embargo, hay una percepción generalizada de que la tecnología es para las grandes empresas.
¿Cómo romper el círculo vicioso?
I. Fernández: Ciertamente hay ERP para Pymes, pero no todas las Pymes están listas para la tecnología, pues tal como lo señalaba Omar, antes de implementar la tecnología hay que reordenar procesos y educar a la gente involucrada. En diez años que tengo en el sector, he podido apreciar la evolución de algunas empresas que, tras haber tenido implantaciones fallidas, pudieron ser reconvertidas a tecnologías mucho más flexibles, pero también es cierto que cuando decidimos en NetLogistk incursionar en el sector logístico, nos topamos con el gran obstáculo del desconocimiento, y para que mi producto penetrara en el mercado, la gente tenía que reconocer su valor. Entonces, lo que hicimos fue acercarnos a las universidades impartiendo diplomados y cursos gratuitamente, con el único fin de educar y sensibilizar a los logísticos en ciernes. A la vuelta de tres años, empezamos a cosechar. El joven que nos había escuchado en la universidad, se había incorporado a la empresa familiar, llevando nuevas ideas y había logrado convencer a los suyos de la necesidad de evolucionar hacia la tecnología. Esas ventas fueron muy fáciles, pues no hay como empezar de cero para hacerlo con el pie derecho.
R. Tatemura: En Intelisis, lanzamos recientemente un programa universitario al cual se sumaron tres universidades. Lo que hacemos es contratar a becarios que están en el octavo semestre o noveno cuatrimestre, incorporándolos a la vida laboral. Durante el tiempo que están en esta “incubadora” toman cursos, aprenden cómo se documenta un proceso, cómo se toman decisiones en las cúpulas empresariales, toman clases de ERP, donde a modo de laboratorio experimentan con el software de Intelisis, etcétera. Cuando terminan como becarios entran a un programa de emprendedores. La idea es que esa gente, al incorporarse al mercado laboral formalmente, promuevan Intelisis dentro de las empresas a las cuales se incorporen, pero también sensibilizarlos ante las necesidades empresariales reales. Nosotros no esperamos a que el gobierno se echara al hombro la tarea, ni que las universidades llegaran a nosotros. Nos quedó claro que la iniciativa tenía que salir de Intelisis.
A. Frías: La clave, sin duda, es vincular a las empresas con la academia y subir al gobierno en la promoción de dicha vinculación, pues somos todavía un país muy paternalista. Necesitamos que el gobierno se involucre sentando y comprometiendo a rectores y directores de universidades, tanto como a empresas TI. Para ello, me parece que el gobierno también tiene que conocer las tecnologías del mercado para apreciar su valor, y generar la exigencia, regulando la trazabilidad sanitaria de productos desde la implantación de la nueva tecnología, pues efectivamente, es muy grave, como decía Roberto, que el gobierno pierda la visibilidad del consumo de alimentos y bebidas en la población.
R. Tatemura: Definitivamente, si el gobierno regulara una normatividad clara y precisa, el empresario generaría mucha más conciencia de la necesidad de invertir en tecnología. Ya lo señalaba Rodolfo, qué tanto la conciencia se genera desde la buena voluntad del empresario y qué tanto desde la exigencia del gobierno y del mercado.
O. Pelcastre: Si, por un lado somos un país paternalista, cierto, pero también muy tolerante. Si vamos a un restaurante y la comida nos cae mal, lo peor que puede pasar es que no regresemos al lugar, cuando en otros países implica hasta el cierre del negocio. Y bueno, qué decir del sector salud, donde la falta de trazabilidad en medicamentos está permitiendo que éstos lleguen a la venta informal: robados, caducos, falsos. Como consumidor no tengo la seguridad -ni siquiera en la farmacia- de que el medicamento que estoy comprando es el original, pues la regulación alcanza solamente a los medicamentos controlados o psicotrópicos.
R. Hernández: Estamos claros de que hay mucho que hacer, tanto, que lamentablemente hemos tenido que priorizar, y cierto es que, aunque en el gobierno no percibimos la evolución tecnológica como un factor secundario, se ha quedado en ese nivel por la cantidad de temas urgentes que resolver. Ahí está el tema de las centrales de abasto, por ejemplo, donde ni siquiera andenes tienen. Hemos tenido que abordar primero el tema logístico, el tema operativo, pero sin duda, en la SE tenemos el ánimo de sumar fuerzas con la iniciativa privada para desatorar problemas. Ahí está el caso de la Central de Abastos La Estrella en Monterrey, donde finalmente se hizo una negociación para fibra óptica, para que todos tuvieran Internet, a instancias de un grupo empresarial.
A. Leal: ¿Qué región en el país ha mostrado mayor conciencia respecto a la implementación tecnológica?
R. Tatemura: Me parece que, con base a estadísticas recientes, el estado de México y la ciudad de Monterrey. Seguramente por el tamaño de empresas que estos lugares acogen. En contraste, me parece increíble que la tercera plaza comercial de México, Guadalajara, presente un rezago tan importante en materia tecnológica, sobretodo cuando es la capital de una región logística por vocación.
I. Fernández: Por otro lado, y por razones naturales, siguen siendo las ciudades fronterizas del norte las que más demandan productos tecnológicos. Sin embargo, donde no hay tecnología, hay oportunidad.
A. Frías: ¿Qué tanto han crecido ustedes, como industria TI, en los últimos cinco años?
R. Tatemura: Respecto a Intelisis, podría yo citar un dato revelador. En el 2000 teníamos una oficina para 30 o 35 personas, hoy somos 450 personas. En aquel entonces teníamos 15 proyectos al año, básicamente del sector retail, y hoy atendemos 133 proyectos, tan sólo en la oficina de México. Empezamos con una oficina en la ciudad de México y ahora tenemos 30, dentro y fuera del país.
I. Fernández: Sin duda las empresas que tuvimos la visión de prepararnos para la llegada de la gran ola tecnológica, estamos capitalizando el “Tsunami” actual mejor que empresas que recientemente se subieron al barco. De la visión que tuvo NetLogistik en el 2000, los primeros años fueron buenos, pero muy difíciles. Pero del 2004 a la fecha, hemos tenido incrementos en nuestras ventas en 150 y 200 por ciento anuales. Cuando empezó el presente año nos pusimos metas muy agresivas ante la inminente llegada del “Tsunami”, estas metas parecían todo un reto, sin embargo, fueron alcanzadas en el primer cuatrimestre. Sin duda, este factor tiene que ver con el incremento de madurez en el mercado y con el arduo trabajo de siembra de los primeros años. Por otro lado, para bien o para mal, todas las inversiones que se postergaron el año pasado ante la incertidumbre política, hoy se están haciendo. Antes hacíamos cursos “semilleros” al terminar cada ciclo en las universidades, hoy los hacemos cada mes.
J. García: Pese a que nosotros tenemos apenas un año en el mercado, los estudios que hicimos nos proyectaron un crecimiento feroz. El crecimiento de las armadoras o transportadoras lo proyecta la sobre demanda que tienen. Si tú pides un vehículo de transporte a Dymler, International, Freight Liner, etcétera, te tardan de 3 a 4 meses para entregártelo. Nuestro mercado está directamente relacionado con este crecimiento, pues nuestra tecnología viene a facilitar la distribución de las mercancías.
O. Pelcastre: En el caso de nosotros, en febrero de 2003, no hace mucho, se organizó el primer Workshop con algunas empresas. La idea era preguntarles cuestiones como si el RFID les hacía sentido como una evolución al código de barras, o en cuánto tiempo creían que pudiera llegar esta tecnología a México. Aquellas empresas consideraron que la nueva tecnología llegaría hasta el 2010, y que a partir de ese año llegarían las primeras aplicaciones a nivel cajas, pero que a nivel producto no llegaría sino hasta 2020. Sin embargo, al año y medio de esas primeras declaraciones, Levy`s rompió el esquema de todo lo que se había dicho, bajando la tecnología producto a producto. Sin duda, la curva de adopción de la tecnología de identificación por radiofrecuencia se está comportando de manera acelerada.
C. Pineda: Es claro que el crecimiento ha sido exponencial, pero me atrevo a pensar que ese crecimiento ha venido más desde la conciencia de las personas, no de las entidades: empresas, gobierno o sociedad. Por tal razón, yo le apostaría a las personas. En el mercado laboral, hoy en día hay una movilidad de personal muy importante, lo que hace que las empresas se resistan a invertir en capacitación. Sin embargo, ¿a quién le interesa estar más preparado y ser más competitivo? A la persona misma. Son esas personas capacitadas las que hacen el cambio en las empresas. Son ellos los que convencen al dueño de que invierta en tal o cual tecnología. Para un proyecto de implantación tecnológica no hay nada mejor que preparar a la gente para que entienda cuál es el beneficio que le va a brindar la tecnología, pero ir directamente a la gente, no a las organizaciones ni a los gobiernos, pues tarde o temprano los proyectos se atorarán en burocracias. Sin embargo, el gobierno juega un papel determinante desde la difusión.
R. Hernández: Yo les pregunto, ¿qué tienen en común las Pymes que les han contratado tecnología?
R. Tatemura: Yo creo que tienen dos cosas en común: una visión muy clara de lo que quieren lograr, y eso tiene que ver con las generaciones nuevas que se están incorporando a estas empresas familiares, pues el 90 por ciento de las empresas que hay en México tienen este perfil. Y segundo tienen un problema grave en sitio de control. Cuando las cosas van bien, los procesos no se mueven, pero cuando las cosas están mal, la preocupación les mueve a la ocupación de ver cómo darle a la empresa 20 o 30 años más. Ahorita tengo un caso en donde el hijo de un empresario está por graduarse, y el papá está esperando que su hijo llegue para tomar la decisión el ERP. Me parece muy intersante que así sea, es claro que a la generación anterior le cueste más trabajo apreciar el valor de la tecnología misma, cuando durante décadas operaron bien sin ella. Si hacemos un análisis de empresas Pymes, podemos observar que aquellas que han sido líderes en su sector industrial, no tienen nada de tecnología. ¿Cómo operan? Con un ejército de personas, con duplicidad de trabajo y hojas de Excel por todos lados.
J. García: En el caso del sector transporte, que es el que compone mi mercado, el total de las empresas son familiares y ya son la tercera o cuarta generación las que están al frente. Estas nuevas generaciones ya traen estudios, inclusive del extranjero, y ya se encuentran empresas con importantes desarrollos tecnológicos y bajo regímenes de calidad bastante interesantes.
I. Fernández: La pregunta es ¿te vas a quedar en tu zona de confort o te vas a ir al riesgo que te va a permitir crecer? Si una empresa es hoy una Pyme y mañana quiere seguir siendo Pyme, no tiene que invertir en tecnología. No, la tecnología es para que las empresas crezcan y evolucionen. Esa es la visión que nosotros debemos crear.
Ahora bien, pensemos en lo siguiente. Si bien es cierto que el mercado mexicano no es todavía lo suficientemente maduro y que aún quedan cosas por hacer, también es cierto que México presenta problemas circunstanciales que demandan urgentemente la intervención de la tecnología y, por consiguiente, generan oportunidades de oro. Pongamos el ejemplo de los sistemas GPS, cuya venta creció exponencialmente en México por condiciones de inseguridad únicas en el mundo. En el caso de Levy`s, también aceleró la toma de decisión respecto a la implantación del RFID porque le robaban pantalones a lo bárbaro.
A. Leal: Si pudiéramos identificar el mayor logro del avance tecnológico en México, ¿cuál consideran ustedes que es ese logro? Y si pudiéramos ubicar un fracaso, ¿cuál ha sido el fracaso más lamentable que hemos tenido en este caminar?
I. Fernández: Yo empezaría por el fracaso. Yo creo que México ha tenido la oportunidad de liderar la evolución en los países tercermundistas, y sin embargo, no somos líderes ni en tecnología, ni en logística, ni en transacción con nuestro vecino del norte. Ciertamente México a evolucionado con respecto a su situación pasada, pero con respecto a la evolución del mundo, no alcanzamos ni el promedio. Seguimos aprovechando las circunstancias geográficas, por las que a Estados Unidos no le queda de otra más que hacer negocio con nosotros. A veces, lo que nos mueve es el orgullo, cuando vemos que Brasil, Chile o Argentina empiezan a jalar, entonces nosotros nos ponemos las pilas. Ahora resulta que le vamos entrar al Ethanol, cuando hace unos meses habíamos declarado que no.
R. Tatemura: Yo considero que uno de los fracasos del empresario mexicano es pensar que la tecnología es algo “nice to have”, es decir, algo deseable, pero que no necesito. Cuando en realidad es la determinante de su permanencia en el mercado. Ella constituirá su diferenciador competitivo.
J. García: Como logro yo señalaría el hecho de que algunas empresas mexicanas han logrado traspasar las barreras, rompiendo paradigmas y demostrando que con voluntad se puede llegar tan lejos como los grandes a nivel global. Empresas como Cemex, Bimbo, Telmex y otras que le han apostado a las tecnologías de la información, han logrado que se hable de México en el mundo. Finalmente, aunque seguimos en pañales y todavía hay un buen trecho por avanzar, estas empresas han marcado la pauta y vienen empujando a otras.
Al fracaso, yo agregaría el hecho de que somos un país consumista de tecnología y no desarrollador.
O. Pelcastre: Yo, sin embargo, si considero que el hecho de que cada vez haya más empresas interesadas en adoptar tecnologías, que las universidades se estén prestando a trabajar en conjunto con algunas empresas TI para conformar semilleros y que el gobierno actual se esté involucrando en el tema, me parece el mayor logro, pues cuándo antes habríamos visto esta circunstancia.
R. Hernández: Más allá de evaluar logros y fracasos, yo evaluaría el ambiente presente, donde cada vez hay más proyectos de crecimiento, a partir de una actitud cada vez más conciente de los empresarios. El panorama, por supuesto, es todavía sombrío, pero yo veo que vamos en una buena dirección. El reto es no cesar y seguir caminando pese al rezago y las piedritas en el camino.
A. Frias: Yo veo algo muy positivo en este ambiente del que habla Rodolfo, porque este gobierno en particular, a través de la SCT y SE le están apostando a la infraestructura y la logística. Le apuesta a Colonet, a puertos secos, al Arco Norte, a Ferrocarril Monterrey-Colombia… Y lo interesante de esta apuesta es que se pretende hacer a través de la iniciativa privada, lo que me hace pensar que sí se va a hacer. Yo no se si se haga todo en seis años, pues los proyectos son muy ambiciosos, sin embargo, sí creo que al término de estos seis años vamos a tener un país diferente. Este sexenio va con un repunte muy logístico, y por consiguiente muy tecnológico. Yo creo que el punto medular de este panel ha sido el tema de, cómo hacer para que cada vez haya más empresas y empresarios que reconozcan el valor de la tecnología, y en ese sentido, habremos de puntualizar nuestras conclusiones. Hemos escuchado en esta mesa como las empresas que han logrado darle el debido valor han invertido en ella, y la muestra más clara de este avance es el “Tsunami” de demanda que ustedes citaban.
I. Fernández: Yo quisiera puntualizar que somos nosotros los factores del cambio, somos nosotros los interesados en hacer este cambio, y del éxito y del fracaso somos los responsables. A mi me gustaría poner el reto sobre la mesa de que en menos de seis meses hagamos algo específico para sensibilizar a la gente sobre el valor de la tecnología. Empecemos a lanzar juntos la piedrita que genere la avalancha.
Conclusiones:
- Empresas TI, gobierno y universidades habrán de trabajar de manera conjunta para sensibilizar a las personas involucradas en procesos productivos ante el valor de la tecnología y los beneficios de ésta. Medios especializados como INBOUND LOGISTICS MÉXICO, habrá de sumarse al esfuerzo para difundir el tema.
- La SE se compromete a desarrollar el portal que habrá de abrigar la difusión de los esfuerzos de todos los actores logísticos nacionales, con el objeto de incrementar la cultura en materia.
- La industria TI, habrá de sensibilizarse ante la desconfianza del mercado por hacer inversiones cuantiosas en tecnología, ofreciendo garantías reales, como la devolución de su dinero en caso de no quedar satisfechos.
Generar valor y confianza… El gran reto.
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