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A. Frías: En los setentas, hablar de los centros de distribución, era hablar de las “cajas de zapatos” ubicadas en la zona industrial de Vallejo, donde la infraestructura existente se limitaba a instalaciones con una sola puerta de entrada y salida, una altura máxima de tres metros, sin andén de carga, pisos frágiles y sin los servicios mínimos requeridos. Para quienes operábamos la logística en aquella época, las tareas de distribución y almacenaje eran muy problemáticas. Poco a poco, en la medida que la logística ha ido apalancándose con medidas más eficientes, uno de los pilares de su evolución ha sido encontrar centros de operación eficientes.
Hace cuatro años me invitó la ANTAD a dar una charla llamada “Evolución de Bodega a Centros de Distribución”. A ella asistieron casi quinientas personas, pues el tema era avasallador, indispensable para reorganizar la productividad de la distribución. Hoy en día, la operación eficiente en el flujo físico de la mercancía se debe, en principio, a una operación de conectividad organizada en un nodo logístico.
Cada vez hay más gente involucrada en la adecuación de una operación eficiente en un centro de distribución, lo cual hace que el tema sea prioritario entre todos los logísticos del mundo y en todo el mundo de los negocios. Sin duda, es interesante saber qué es lo que están viviendo al respecto, cada uno de ustedes en sus diferentes sectores.
Empezaría por ti, René. ¿Qué tanto han aumentado los centros de distribución robotizados? ¿En qué nivel está la automatización de estos en México?
R. Salcedo: Por ahí del año noventa, se decía que logística era la forma lógica de mover los productos, desde el andén hasta el cliente. Cuando se buscaba a alguien de logística, normalmente dirigían a uno al departamento de compras, y de ahí a ingeniería, sin que nadie supiera a ciencia cierta qué era logística y en dónde se encontraban los logísticos. En ese contexto, ciertamente la automatización arrancó muy lentamente. No fue sino hasta el año 2000 cuando se vino un “boom” muy interesante, cuando compañías europeas, principalmente, empezaron a ver las bondades de la automatización. No obstante ello, empresas mexicanas muy grandes seguían considerando que lo mejor era manejar los procesos manualmente, hasta que la misma globalización los obligó a emigrar hacia la modernización. Había que entender que la logística no implicaba sólo cómo acomodar los productos, cómo recibirlos y cómo mandarlos, sino cómo tener el control absoluto de estos, desde que salen de producción hasta que llegan al cliente.
En los últimos cinco años ha detonado la eficiencia, dada la competitividad surgida con la globalización del mercado. Las empresas no pierden, pues acaban impactando los costos en el precio final, haciendo perder entonces al consumidor. Pero como ahora la competencia está en el precio, entonces las empresas han tenido que buscar la manera de optimizar sus costos de producción y distribución para obtener precios finales mucho más competitivos. Finalmente se ha entendido que el factor operación puede optimizarse y eficientarse a favor del precio.
Hace diez años lográbamos una cita con un cliente potencial cada dos meses en promedio, y cuando los visitábamos nos decían que ya habían invertido en equipo, montacargas por ejemplo, para satisfacer sus necesidades por cinco años. Al cabo del tiempo se daban cuenta de que por mucho menos de lo invertido hubieran podido comprar un sistema de automatización. Hoy en día, manejamos unas veinte citas por mes en promedio.
A. Frías: Andrew, ¿cómo han crecido ustedes en términos de metros construidos y ubicaciones desarrolladas?
A. Emson: Prologis empezó en el mercado en el año 94 con 400 millones de dólares de capital. Hoy estamos en Estados Unidos, Asia, Europa, Canadá, México, próximamente en Brasilia y Panamá. Dada la historia industrial de México, empezamos en Juárez y Reynosa. Hoy tenemos naves, además, en Matamoros, Monterrey, Saltillo, Nogales, Hermosillo, Tijuana, Guadalajara, Toluca, México y próximamente en Querétaro. Este año tenemos planeado construir una nueva nave de 50 mil metros en Toluca, en el Parque Prologis. Estamos estrenando dos nuevas naves en Cuautitlán Izcalli, una de 22 mil y otra de 32 mil metros. En Tepotzotlán tenemos otra de 50 mil metros disponible. Además, en todos los países construimos con las mismas especificaciones, y México no es la excepción.
Hoy por hoy hay mucha demanda, pero también mucha competencia. Los precios en el estado de México son muy altos, estamos hablando de entre 120 y 130 dólares por metro cuadrado, mientras que en Toluca está en 80. Sin duda, hay crecimiento, aunque también más competencia.
Respecto a ubicaciones, hoy básicamente son tres aquellas en las que se puede crecer, además de Toluca: Huehuetoca, Tepeji y Cuautitlán, es decir, la zona que corre hacia Querétaro e Hidalgo.
A. Frías: Carlos, ¿qué nos puedes contar respecto a lo que están construyendo en Hidalgo.
C. Moreno: Efectivamente, la franja que se comprende entre el estado de México y el de Hidalgo, que son poco más de 260 mil hectáreas de terreno colindante recibirá en los próximos 25 años 2.8 millones de habitantes. Sin duda, la tendencia del crecimiento viene hacia esa zona. Si a ello sumamos la infraestructura que se ha venido asentando en materia de comunicaciones carreteras, háblese el Circuito Mexiquense o el Arco Norte, la ubicación se hace estratégica para el flujo de mercancías.
En la franja de Tepeji-Tula, sobretodo en la conexión del Circuito Mexiquense con la carretera Jorobas-Tula, ya tenemos ubicaciones de centros de distribución muy importantes como los de Costco y Home Depot ; franja de 227 kilómetros del Arco Norte que une el valle de Tizayuca, Ciudad Sahagún, y San Martín Texmelucan, y donde se construirá el Aeropuerto y una plataforma logística.
Estas circunstancias más la infraestructura ferroviaria, que son más de 800 kilómetros en el estado de Hidalgo con las tres líneas (Ferromex, Kansas City y Ferrosur), nos está dando la oportunidad de ubicar centros de distribución de empresas importantes.
A. Frías: Víctor y José, ustedes que son un referente en el tema, qué nos pueden comentar respecto a cómo ha ido evolucionando la demanda.
J. González: Bueno, partamos de la base de que hay tres factores importantes en cuanto a la selección de centros de distribución: especificaciones, ferrocarril y ubicación.
Durante mucho tiempo en la Ciudad de México y el área conurbada no existían edificios que reunieran las características adecuadas para un centro de distribución: andenes, alturas, sistemas de seguridad contra incendio, patios de maniobras; pero en cuanto hubo alguien que los construyera, la demanda detonó, por ello San Martín Obispo tuvo el éxito que tuvo cuando AMB construyó, así como Prologis en la zona de Cedro, por ejemplo.
Por otro lado, la disponibilidad y la factibilidad de ferrocarril hacia el centro de distribución es fundamental, por ello, la zona de Huehuetoca se ha visto beneficiada, en virtud de que convergen dos líneas de ferrocarril importantes.
Y por si eso fuera poco, la ubicación es determinante. Como lo señalaba Carlos, todas las circunstancias que rodean al Arco Norte, por ejemplo, hacen de la región una zona estratégica para la distribución de mercancías entre la ciudad de México, su área metropolitana, las dos costas y las regiones norte-sur.
No teníamos producto bueno, por lo que las zonas donde éste se creara iban a tener éxito. Sin duda, estas zonas han logrado conjuntar esos tres factores importantes para que los centros de distribución sean eficientes.
V. Lachica: Hemos ido viendo cómo las empresas globales se han reinventado. Como lo decía René, el precio final del producto rige la competitividad hoy en día. De tal forma que primero fue necesario bajar los costos de producción, después los de transportación y distribución, y hoy, el juego está en los puntos de distribución a nivel minucioso, me refiero a la entrega a detalle de bajo costo.
El juego logístico actual se ha vuelto muy interesante entre lo que se puede pagar y la ubicación, el tipo de producto, el volumen y el mercado. A veces las empresas buscan terrenos de bajo costo, argumentando que no pueden pagar más, sin darse cuenta que lo que se ahorran en ello se les va a ir en el transporte, por ejemplo. Un edificio eficiente y una ubicación estratégica, finalmente se traduce en productividad, eficiencia y seguridad.
Las empresas tienen un tope en el precio, regido por la competencia, lo cual les obliga a buscar mayor margen bajando sus costos, pero es necesario tener una perspectiva de costo integral, un centro de distribución no sólo está asociado al costo del terreno.
J. González: Otro fenómeno que se está dando es la reconversión de espacios, lo cual también implica otro reto. Sigue habiendo demanda en Naucalpan, Tlalnepantla y Vallejo, por lo que también nos encontramos ante la necesidad de demoler, adaptar y fusionar auténticas casas de los sustos; pero si se construyen en las zonas industriales tradicionales edificios con especificaciones de clase mundial, se rentarían en cuatro segundos.
A. Frías: Una tendencia que he observado últimamente es el acercamiento de los nodos de distribución al punto de venta. Wal-Mart acaba de trazar un objetivo para el próximo año respecto a una reducción agresiva de inventarios, lo que implica que los proveedores deberán estar más cerca de las tiendas o del centro de distribución de éstas. Esta tendencia también vislumbra que además de los grandes centros de operación maestros, tendrá que haber otros pequeños cercanos al cliente para satisfacer una demanda casi inmediata. Sin duda, esto pone de frente un reto muy interesante para los operadores logísticos.
¿Cómo lo vive CEVA, Gustavo? ¿Sus clientes les piden tener un determinado tipo de edificios para realizar la operación logística y para satisfacer demandas específicas?
G. Maya: Sí, los clientes ya tienen experiencia. Ellos quieren cuidar sus costos y buscan estar el menor tiempo posible en bodega. El trabajo que hacemos en nuestros edificios ya no es de almacenaje, sino de integración. Por ejemplo, nosotros transportamos mucha mercancía de una empresa de cosméticos y perfumería, y lo hacemos sin pallets para optimizar el espacio. Traemos el contenedor a nuestro hub, sacamos las cajitas, hacemos el picking, los pedidos, el pallet y las entregas a la tienda. Ese trabajo se hace de manera muy rápida, para detener el menor tiempo posible el producto de su camino a la tienda. Este servicio es el que realizamos en nuestros edificios o centros de distribución, y es justamente el que los clientes cada vez demandan más.
Sin duda, el futuro de la logística está en la integración de servicios. Ya sea que almacenemos por un tiempo o consolidemos mercancía para la transportación, un centro de distribución tiene que estar cerca de los clientes. Al primero que esté ahí es al primero al que le van a comprar. No hay cosa más cara que no estar en el lugar cuando el cliente lo demanda. En este sentido, Wal-Mart nos ha educado a todos. Si por alguna razón no llegamos a la cita, nos reprograman para dos o tres semanas, pero con el riesgo de que llegue otro proveedor en ese lapso y nos gane el contrato.
Hoy tenemos dos centros de distribución, uno que hemos mantenido en Vallejo, y otro en Ixtapalapa. Estos dos puntos nos son estratégicos, sobretodo por la cercanía con el aeropuerto, pues volamos mercancía todos los días. Recibimos mercancía en la mañana, la integramos y consolidamos, y en la tarde vuela hacia su destino final, por lo que no podemos alejarnos mucho del aeropuerto.
A. Frías: ¿Hace sentido pensar en un centro de distribución maestro y varios pequeños más cercanos al cliente?
V. Lachica: Encontrar el punto medio está siendo difícil. Ciertamente las empresas están queriendo llegar tanto al detalle, que corren el riesgo de hacer costosa la operación. Creo que en este aspecto vamos a llegar a la exageración del detalle para después regresar a como estábamos, ¿por qué? Porque se darán cuenta que tener ocho centros de sub-distribución es tan caro, que resulta preferible llegar desde el centro maestro dos horas después. Una vez más, el costo-beneficio entra en juego. Qué será preferible, llegar primero, pero más caro; o llegar una hora más tarde, pero a menor costo. Por eso digo que encontrar el punto medio está siendo difícil.
A. Frías: Adrián, en el contexto de esta evolución, ¿cómo está respondiendo el mercado en materia de equipamiento de centros y sub-centros de distribución?
A. Aguilera: Son los grandes centros de distribución los que están requiriendo nuestros productos. Los pequeños, o no los requieren o les son incosteables. Ahora bien, a decir verdad, quienes ponen los sub-centros de distribución son las empresas grandes. Sin embargo, es importante señalar que para una empresa el rack no es un artículo de primera necesidad como lo son las bodegas o naves. Todavía hay mucha gente que opera sin racks, pese al crecimiento que en este sentido ha tenido el mercado. Hace ocho años que llegué a Estral Engineering, veías un proyecto grande, de 10 mil posiciones, uno cada dos o tres meses; hoy, el mercado ya nos presenta unos 5 proyectos de esta naturaleza mensualmente. Sin duda, el alto costo del metro cuadrado ha hecho que el acomodo del producto suba, y para ello nuestros productos son indispensables.
Ahora, no todos los productos requieren racks, ni todas las operaciones los justifican, pero del mercado cuyos productos son apilables en este tipo de mobiliario, quizá un 60 o 70 por ciento ya tenga sus almacenes equipados con racks y todo lo que ello implica, pues para operarlos es necesario tener montacargas, por ejemplo.
A. Frías: Y bueno, si los racks son segundos después de los edificios, los sistemas son terceros. ¿Cuál es la experiencia de ustedes, Karolina, en este sentido?
K. Pulido: De medianas empresas hacia arriba, son las que tienen la capacidad y el conocimiento para implementar una solución tecnológica especializada. De industria mediana hacia abajo, quizá tengan el conocimiento, pero no el capital económico para hacerlo. Ahora bien, las primeras, normalmente trasnacionales, lo hacen por requerimiento de sus corporativos y el manejo de altos volúmenes, los cuales les obligan a automatizarse necesariamente. Nosotros buscamos cuál es la mejor solución para la necesidad del cliente y en función de ello integramos las diferentes tecnologías dentro del centro de distribución. Hay soluciones integrales tan completas como compleja sea la operación del cliente, o tan sencillas, que sólo nos lleve a implementar un WMS.
Por otro lado, cada vez se habla más de las tendencias On-demand, que consisten en dar tecnología en renta, para que empresas pequeñas la puedan utilizar. Esto es una evolución importante en materia de implementación tecnológica para el sector empresarial mexicano, pues ya no es necesario que las empresas cuenten con un gran capital para modernizarse.
E. Herreño: De acuerdo a la tipología de cada cliente los costos de operación varían. Hay centros de distribución donde la operación se reduce a un cross docking, pero hay otros donde se agrega valor, convirtiéndose entonces en un centro de proceso. Para estos casos, el costo de un sistema está más que compensado con la eficiencia que se consigue, pero en un centro donde la operación se reduce al acomodo en racks, con mano de obra es suficiente. Sin embargo, es importante entender y apreciar al WMS como una herramienta que provee organización y productividad, por lo que más que una tecnología es un principio de orden. Las opciones On-demand son una buena opción para empezar a ordenar la operación y evolucionar hacia un nivel de automatización mayor. Hoy la tecnología se ha hecho tan accesible, que el WMS ha evolucionado hacia el WCS, Warehouse Control System, el cual se está convirtiendo en una tendencia. El primero nace como una necesidad de controlar las variables globales o macro (correlación financiera y comercial más que operativa) y crear competitividad y productividad dentro del centro de distribución; mientras que el segundo hace lo mismo, pero enfocándose más en la operación. Hoy, la tendencia es el servicio On-demand y el WCS.
M. Carrasco: Muchas veces, la tecnología se convierte en un tema de moda, donde el cliente quiere tenerla sin valorar claramente su necesidad ni su alcance ni su capacidad, lo cual, sin duda, es un reflejo de la inmadurez del mercado. Adrián hablaba de los tres tipos de clientes: El que no sabe y te dice “conoce mi operación y sugiéreme; el que sabe y dice “esto es lo que quiero”; y el que cree que sabe, que exige un elefante blanco que luego no opera, y por lo que acaba desprestigiando a los proveedores de tecnología. Ciertamente es necesario empezar por educar al cliente.
A. Frías: Leslie, ¿cuáles son las tendencias que los desarrolladores vislumbran para los centros de distribución?
L. Hulse: Bueno, aunque todavía no los vemos en México como en otros países, los centros de distribución en distintos niveles serán una realidad algún día, dado el costo del metro cuadrado y la escasez de terrenos. Por lo pronto, la alta estiva seguirá siendo la solución, y por consiguiente la búsqueda de techos altos. Otra tendencia es que las características de los edificios cada vez serán más sustentables, de manera que el costo de operación de los mismos se pueda amortizar por sí solo con la construcción. De igual modo, la búsqueda del transporte ferroviario volverá a ser la opción, dados los altos costos de la transportación carretera debido a la inseguridad y alzas en el precio del combustible, por lo que los centros de distribución con espuelas o cercanía a estaciones intermodales serán cada día más demandados. Al final del día todos estos componentes determinarán el desarrollo de los centros de distribución.
A. Emson: Es importante que los gobiernos entiendan que los desarrolladores tenemos el capital para seguir invirtiendo en México, pero no podemos tener desarrollos parados en espera de permisos o licencias, cuando hay opciones viables y rentables en otros países, por lo que es necesario que cada vez sean más eficientes en la tramitología burocrática.
A. Frías: Pues si bien mercado presenta todavía inmadurez en algunas áreas respecto a los centros de distribución, vemos con beneplácito que el progreso y la evolución en este sentido ha sido sustancial. Tal como concluyen ustedes, los centros de distribución seguirán tecnificándose y automatizándose cada vez más; debemos seguir trayendo las nuevas tendencias a los centros mexicanos, pero salir de ese proceso de aprendizaje para entrar de lleno a la aplicación de prácticas modernas, pues si bien la ubicación y construcción de los edificios son importantes, el equipamiento y automatización de los mismos son indispensables en estos tiempos de competitividad global. Sin duda, el tema de la sustentabilidad será punto de partida para esta área de la logística, así como la robótica tendrá que estar cada vez más presente en la mente de los empresarios dadas las tendencias de alta estiva. Sin duda, México sigue siendo un mercado potencial para todos aquellos proveedores y desarrolladores de centros de distribución el mundo, pero no podemos perder de vista lo que René señala: seguimos trabajando todavía de manera aislada, cada quien en su giro o nicho de negocio, y aunque algunas convergencias y sinergias se han dado entre operadores logísticos y desarrolladores, es necesario que los proveedores de servicios diversos colaboren entre sí y con los 3PL y los desarrolladores, para que en México veamos cada vez más centros de distribución integrales, donde no sólo las especificaciones globales de construcción se aprecien en los edificios, sino también la tecnología, la robótica y los procesos de punta, sin que uno sea más importante que otro.
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