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Febrero 2006
AMPIP, Visión 2006
Por Claudia Avila Connelly

México sigue experimentando una etapa de transición muy importante. De ser un mercado hermético ante el dinamismo económico internacional, en tan sólo 20 años se ha convertido en uno de los países más abiertos del mundo, con pactos de libre comercio firmados con 43 países de diversas regiones, siendo el más importante, por el volumen de las transacciones, el Tratado de Libre Comercio con América del Norte. Esta transición también ha impactado el ámbito político, al darse un cambio por primera vez del tradicional partido en el poder, hecho que ha detonado una nueva vida democrática en el país, con todo lo que ello implica.

En el contexto de la globalización, esta nueva realidad nacional nos impone el gran reto de ser más eficientes como individuos, como grupos y como país para poder establecer las condiciones necesarias que nos permitan ser más competitivos.

En la Ampip estamos conscientes de este reto, por lo que hemos concentrado nuestros esfuerzos en desarrollar actividades que contribuyan al fortalecimiento del mercado de bienes raíces industriales en México, como es el contacto permanente con los distintos niveles de gobierno, la participación en temas fundamentales de la agenda nacional, el estudio de los fenómenos que afectan nuestro mercado, la capacitación y la promoción de nuevas inversiones hacia los parques industriales.

En particular, la perspectiva para los parques industriales en el mediano plazo es muy positiva, toda vez que es un sector que está reposicionándose entre los inversionistas inmobiliarios extranjeros, quienes ven un gran potencial por el rendimiento que se ha venido generando. De ahí que en los últimos años, bancos extranjeros, fondos de inversión y de pensiones, principalmente de origen estadounidense, se han acercado al mercado mexicano a través de financiamiento directo, coinversiones y alianzas estratégicas con los grupos de desarrollares industriales mexicanos.

En este sentido, la representatividad de la Ampip en el mercado inmobiliario mexicano es determinante, pues los más de 50 socios corporativos suman en conjunto, 134 parques industriales, ubicados a lo largo de toda la República Mexicana, con un total de 17 mil hectáreas de terreno en donde están instaladas más de 2,000 empresas multinacionales, muchas de ellas enlistadas en Fortune 500. Solamente para el 2006, nuestros socios prevén inversiones por alrededor de $1,077 millones de dólares y para el 2012, éstas se estarían incrementando en $6,230 millones.

Por su parte en un informe reciente, la Secretaría de Economía (SE) afirma que la tendencia de la inversión extranjera directa (IED) hacia México fue positiva en el 2005, al registrarse un monto total de 17,804.6 millones de dólares, de los cuales, el 57.7% se canalizó a la industria manufacturera.

Sin duda la estabilidad en las principales variables macroeconómicas y el grado de inversión obtenido por México, han sido factores fundamentales para generar confianza entre los inversionistas, aunado a la ubicación estratégica frente al gran mercado de Estados Unidos, y el papel de la logística como elemento fundamental para ganar eficiencia en la red global de producción y distribución.

A pesar de lo anterior, el país todavía requiere hacer un gran esfuerzo para superar las debilidades que tenemos en términos de competitividad. Ante el crecimiento acelerado de países como China y la India, México corre el riesgo de rezagarse en el ámbito global, si no logra implementar los cambios necesarios, no sólo en materia fiscal, laboral y energética, sino también en acciones de políticas públicas que generen una verdadera sinergia entre los diversos actores de la sociedad para poder ser más eficientes como país.

En el marco de las próximas elecciones presidenciales y como parte de la responsabilidad social que tienen los socios de la Ampip al participar   en el desarrollo de las regiones y la generación de un número importante de empleos, la Asociación está preparando propuestas de políticas públicas que impactarían directamente a los parques, las cuales estarían entregándose a los diversos candidatos a la Presidencia. No se trata de duplicar esfuerzos, pues sabemos que los organismos cúpula están haciendo su propia tarea, sino más bien de complementar lo que se ha venido   realizando.

Este documento es parte de un diagnóstico elaborado a finales del 2005, a través del cual se detectaron ciertos temas que afectando el crecimiento de los parques industriales en el país.

Entre estos temas destacan la falta de productos financieros ágiles para el mercado inmobiliario industrial mexicano; la insuficiente y costosa red de energía eléctrica para dar un servicio competitivo a los parques industriales; la escasa voluntad de los gobiernos para dar incentivos a los desarrolladores industriales y a las empresas que se instalan dentro de los parques; la insuficiente coordinación nacional para promover de manera unificada la atracción de nuevos proyectos de inversión directa, lo que conlleva necesariamente a un vacío en cuanto imagen corporativa como país; la débil infraestructura logística que conecte de manera eficaz a los parques industriales con las principales redes carreteras, ferroviarias y portuarias del país, así como con los servicios aduanales y de transporte; y finalmente la excesiva regulación y trámites que se requieren para iniciar un nuevo desarrollo industrial y para la instalación de nuevas plantas dentro de los mismos.

Además de las reformas estructurales, México requiere de mayor sensibilidad de parte de las diversas autoridades para poder pensar a largo plazo y no quedarse en coyunturas electorales que limiten la visión de quienes ocupan cargos en la administración pública por periodos cortos.

Los parques industriales son un eslabón determinante en el proceso de atracción de nuevas inversiones directas hacia el país. Por ello, una de las prioridades de la Ampip para el 2006 es promover más las ventajas que ofrecen los parque industriales, pues muchas de éstas son desconocidas. Por ejemplo, el papel que juegan en el ordenamiento urbano de las ciudades, el uso racional del agua y la energía, la certeza en la tenencia de la tierra y uso de suelo, y sobre todo, la calidad de los servicios.

Además de las reformas estructurales, México requiere de mayor sensibilidad de parte de las diversas autoridades para poder pensar a largo plazo y no quedarse en coyunturas electorales que limiten la visión de quienes ocupan cargos en la administración pública por periodos cortos.

 

 

 
 
 
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