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INVESTMENT
  Agosto 2005
Defensa y estrategia frente a la economía China (Parte I)
Por Roberto Charvel

Prudential Real Estate Investors (PREI) empezó a invertir capital y recursos humanos en el sector de naves industriales y centros de distribución logística en México en 2003. A la fecha cuenta con cinco socios estratégicos (Grupo O'Donnell Mexico, BRASA Desarrollos, Bermúdez International, Amistad y Pablo Culebro) y tiene alrededor de cuatro millones de pies cuadrados distribuidos en el país. Como muchos de los inversionistas en el sector, PREI ha sido testigo del impacto que ha tenido China en el comercio global y en la industria mexicana de la exportación en particular. Por lo anterior, entender el modelo chino se ha convertido en un tema prioritario para cualquier área de la economía y los negocios en México y el mundo.

El pasado mes de mayo la Asociación Mexicana de Parques Industriales (AMPIP), organizó un viaje a China con el objetivo de conocer a detalle el modelo de desarrollo industrial de ese país. El primer destino fue el congestionado puerto de Hong Kong, con sus imponentes construcciones escalando el cielo y creciendo sobre el mar. De alguna manera sentimos alivio al pensar que Hong Kong no es realmente China pues debe mucho de su esplendor a los ingleses y al hecho de ser aún hoy considerada como una zona especial.

Sin embrago tras cruzar el puente para entrar a la ciudad de Shenzhen en China continental y al visitar uno de sus parques industriales, todos caímos en cuenta que los mitos de China estaban muy superados, y que China hoy ya no se desarrolla alrededor de la explotación de la mano de obra barata sino a través de adopción de tecnología, e innovación. Shenzhen es el reflejo de la nueva economía China, de una economía que no requiere de la corona inglesa ni de nadie para crear muchos Hong Kongs.

Shenzhen es uno de los principales centro de alta tecnología en China, que crece su producción industrial en 22 por ciento anual (2004), lo que ha hecho que una ciudad que hace apenas 25 años contaba con 30 mil habitantes, hoy tenga más de 14 millones de habitantes. Las imágenes a continuación explican este fenómeno que   sólo se puede dar en una economía como la China actual.

Si bien como espectadores de la economía mexicana que apenas ha crecido en promedio 3.13 por ciento en los últimos 15 años, y en donde prácticamente no se han generado nuevas industrias nacionales, la sensación ante lo que veíamos causó una profunda desilusión, obligándonos a preguntar ¿Porqué no hemos podido lograr esto? ¿Cómo es posible que en tan poco tiempo los chinos hayan crecido tanto y hoy figuren en los primeros escaños de un sinnúmero de estadísticas económicas?

Esta preocupación cobraba cada día más sentido al viajar por distintas ciudades de China. En las primeras discusiones con los integrantes de la misión, uno de los temas que empezó a aparecer, era la importancia de lograr una integración de la industria mexicana con la IME. Este punto cobró relevancia a medida que nos adentrábamos en el modelo industrial chino.

Sin duda las visitas a los parques industriales, las entrevistas con funcionarios chinos, empresarios extranjeros y académicos nos dejaron a todos con la inquietud de transformar la IME en México.

Comparación de la economía china y la mexicana

China no es una amenaza latente, es una realidad. La economía china es comparable en tamaño a la economía de Italia. Se espera que para el 2010 se duplique y alcance el tamaño de la economía alemana. Si las tasas de crecimiento actuales son sostenibles, para el 2020 alcanzará a la segunda economía más grande del mundo: Japón.

Lo que es sorprendente es que a principios de los años noventa la economía china era tan sólo 1.48 veces la economía mexicana. En los últimos quince años la tasa de crecimiento promedio de China fue de 9.29 por ciento, mientras que la de México fue de 3.13 por ciento.

En la actualidad China es el principal destino de la IED. Lo que es realmente sorprendente en muchos sentidos es que la inversión llega a pesar de que el país aún tiene graves problemas para proteger la propiedad intelectual; el sistema de propiedad privada es bastante nuevo y en algunos sectores inexistente; Existe gran incertidumbre jurídica pues las leyes cambian constantemente; La banca china cuenta con una cartera vencida del orden de 40-50 por ciento, por lo que el valor de la recapitalizacion de la banca tendría que ser de entre 20 y 40 por ciento del PIB chino.

En términos relativos con China, México tiene leyes más claras, mejor protección a los derechos de propiedad; vamos, hasta la regulación y el cuidado del medio ambiente de México son más avanzados que los chinos. Sin embargo, ni estas ventajas ni el establecimiento de un régimen democrático en México han sido capaces de ganarle mercado a la inversión extranjera directa. En 2004 China atrajo casi 3.5 veces más IED que México, cuando en 1990, la inversión extranjera directa en China era tan sólo 32.61% mayor a la de México.

Para muchos, la cercanía de México con Estados Unidos es un factor estratégico difícil de superar. Sin embargo, en los últimos 20 años, China ha sido capaz de vencer esta ventaja de México al convertirse en el segundo socio comercial de ese país.

Una de las formas como China logró este crecimiento es mediante la integración entre la IME y la industria nacional china. En la actualidad 54 por ciento de los insumos utilizados en las exportaciones de la IME de China son provistos por empresas chinas. En México este número, como se mencionó anteriormente, es apenas del 2 por ciento   (incluyendo mano de obra). Las exportaciones del sector de la IME mexicana, sumaron US$ 86.95 billones en 2004. El 2 por ciento de integración de la industria nacional tiene un valor de de US$ 1.74 billones ó 0.26 por ciento del PIB. Si México hubiera logrado la integración de la industria local al mismo grado que China (54 por ciento) el valor de los insumos mexicanos sería de US$ 46.95 billones o 6.95 por ciento del PIB o 2.72 veces la inversión extranjera directa en 2004. Esta es una clara área de oportunidad para la economía mexicana.

Lo más preocupante de estas cifras es que el modelo de integración entre empresas nacionales y de exportación en China aparentemente tiene sus orígenes en una serie de visitas que el gobierno chino realizó en la década de los setenta a varios países. Entre los   modelos más influyentes en el modelo chino se encontraban el taiwanés y el mexicano. El modelo mexicano planteaba la integración entre la IME y la industria local, pero nunca se llevo a cabo.

 

 
 
 
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